“Usted no puede crear prosperidad desalentando la iniciativa privada, ni ayudar a los pequeños aplastando los grandes”. Abraham Lincoln.

Los venezolanos estamos en presencia de un régimen al estilo de una tiranía, cuyas características hasta hoy es de actuación abusiva, con la militarización como arroz seco de la administración pública y de altos cargos de decisión del poder ejecutivo (el único país del mundo con generales harina, caraota, etc…), con apariencia democrática a través de elecciones, represivo hasta la coronilla, populista a más no poder, enfermizo para eternizarse en el poder, avasallador de la población mediante la coacción y el miedo, control y subordinación de los otros poderes públicos, prácticas de resentimiento, mentiroso, odio, cinismo, tergiversaciones, victimización de unas personas y satanización de otras, anarquía a granel, improvisación, ineptitud y desacierto sin parangón para dirigir la economía (enemigo número uno de la propiedad privada), así como el más nefasto administrador de las empresas expropiadas, nacionalizadas, confiscadas, asaltadas y para colmo los Clap (imitación de defensa de la sanguinaria revolución Castro-comunista de Cuba), para dominio y abuso de la sociedad.

Estos son los bemoles del gobierno socialista chavista-madurista que ha empobrecido, destruido y mancillado a ese gran país llamado Venezuela, símbolo de orgullo para sus habitantes en tiempo pasado y ejemplo de progreso de los países del universo. Hoy en día, nuestro país es un símil de un cascarón, sin nada de desarrollo económico, de infraestructura caótica, con un sistema de salud deplorable y sin visos de recuperación ni metas precisas oportunas.

Tamaña felonía del sempiterno fracasado socialismo con el pueblo venezolano, nos ha llevado a la crisis más espantosa y cruel en los últimos casi sesenta años de gobiernos electos por votación popular. En ninguna de las administraciones antes de 1999, hubo el sinnúmero de problemas que nos devora en los 18 años de desgobierno chavista-madurista. En aquellos tiempos dorados de la democracia existieron problemas normales en cualquier gobierno. Pero ninguno de la magnitud, trascendencia y significado de los existentes en el desorden de Nicolás Maduro y su camarilla de inútiles serviles.

En los tres infortunios años del mandatario inculto y fanfarrón nos han caído las mil y una plagas por su pésima gestión al frente del destino del país. El año pasado se acentuó una especie de calamidad en la población como consecuencia directa de un sistema de gobierno propulsor de medidas, leyes y procedimientos contrarios al bienestar de las personas y por supuesto a un pleno desarrollo económico integral armónico. La mayoría de los habitantes pasamos grandes apuros, incomodidades, disgustos y malabarismos para adquirir los productos alimenticios, medicinas, de bienes y servicios. Amén, de hacer milagros para rendir los reales ante los altísimos costos de los mismos, como corolario de sufrir la inflación más alta del planeta. En ese orden, cada día tenemos más calamidades por la escasez de los artículos para adquirir, (ahora hay más muertos y enfermos por la falta de alimentos, medicinas e insumos médicos) y por si fuera poco para desgracia de la sociedad nacional, las innumerables cantidades de personas buscando en los basureros los desperdicios de comida, para mitigar el hambre, ante la carencia de alimentos en unos casos y en otros porque no tienen con qué comprarlos.

Aunado a lo anterior, hay otro flagelo que hace estragos en los venezolanos. Es la incontrolable y cada vez más alta delincuencia, desatada en todos los rincones del país. De acuerdo a las estadísticas y encuestas confiables la inseguridad es prácticamente la más elevada del mundo. Solo dos o tres naciones nos aventajan en esta desgracia social. Este problema se ha disparado exponencialmente porque a mayor pobreza de la población, se incrementa paulatinamente la delincuencia. Además, este es un gobierno incapaz de prevenirla, controlarla y en algunos casos tiene indicios de complicidad e impunidad con esa red de forajidos.

Asimismo, el hecho de que el gobierno socialista desde el galáctico golpista de Hugo Chávez Frías hasta su pésimo y gris alumno Nicolás Maduro tengan más de 100 presos políticos, más un centenar de exiliados y hayan fomentado la emigración dos millones y pico, solo demuestra que tenemos un régimen al estilo dictatorial porque persigue, encarcela y destierra a aquellas personas que no comulgan con su desaguisado, inhumano y hambreador modelo socialista.

Frente a ese tormento de gobierno causante del mar de la infelicidad, sostenemos que a pesar del desastre ¡adelante Venezuela!, porque en las oportunidades oscuras de gobiernos sanguinarios, autoritarios y opresores, supo salir airosa de esas situaciones, al enarbolar el estandarte de la vocación democrática y las hazañas para quitarse de encima esas satrapías. Anhelamos y pedimos al Todopoderoso nos conduzca por buen camino e ilumine para hallar en el 2017 la reconciliación necesaria, adecuada y oportuna para salir de la crisis y volvamos por el sendero de la paz, desarrollo y bienestar. Así tendremos de nuevo al país ansiado por todos. (Alejo García S.)/

ing_garcia6@hotmail.com

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