La epidemiología es la ciencia biológica en el área de la Medicina que estudia la distribución, frecuencia, factores determinantes, predicciones, controles y elementos relacionados con la salud o enfermedades existentes en las poblaciones humanas. Es decir, esta ciencia nos advierte cuándo un pueblo está con salud  y avanza en su bienestar, o cuándo  aumenta en enfermedades y  riesgos de muerte. Los venezolanos actualmente se están enfermando y muriendo más. Se están muriendo de  hambre, por falta de medicinas,  por mal equipamiento de los hospitales, por la desidia del Gobierno en atender a los enfermos, sin importarle nada la salud de la población. El aumento de las muertes actuales se registra principalmente en los niños y en las mujeres en la etapa de maternidad. Esto es horroroso. Y el Gobierno trata de amordazar a los trabajadores de la salud, para que el pueblo no se dé cuenta de ello. Es vergonzoso ante todo el mundo lo que acaba de suceder.

El pasado jueves 11, Nicolás Maduro destituyó a la ministra del Poder Popular para la Salud, Antonieta Caporale, por el delito de haber publicado el Boletín Epidemiológico correspondiente a los dos últimos años. Las cifras que arroja este boletín son catastróficas. En él se aprecia el aumento del 30,12 %  de la mortalidad infantil, lo que traduce la muerte de 11.466 niños en un solo año. Así mismo, publicó la mortalidad materna de 65,78 %, comprendidas estas mujeres  entre 16 y 36 años de edad. Las cifras están a la vista de todo el mundo y, aunque Nicolás Maduro quiera esconderlas, es absolutamente imposible porque la Epidemiología es una ciencia exacta. ¿Cuál era el deber de Maduro? Era  mejorar  los servicios prenatales, equipándolos de medios diagnósticos requeridos en una gestación normal; de laboratorios, de  rayos X, de alimentación suficiente, rica en proteínas y vitaminas, que requiere la mujer embarazada; de salas de parto y quirófanos apropiados, de médicos neonatólogos, en servicios apropiados para los niños neonatos, con buenas incubadoras, vacunas, alimentación propia del recién nacido. Pero no, primero está el dinero para darles a los militares asesinos dirigidos por Vladimir  Padrino y a los colectivos armados, para que vayan a matar a las gentes, que hacen manifestaciones pacíficas, con balas y bombas lacrimógenas.

Lo que hizo fue lo más apropiado para él. Destituir inmediatamente a la ministra Antonieta Caporale que publicó el Boletín Epidemiológico, y nombrar en sustitución al Lic. Luis Saferli López Chedajé, sujeto que ocupó importantes cargos en Maracay, cuando Tareck El Aissami, a quien los Estados Unidos le incautaron  incontables millones de dólares por su descarada corrupción y que hoy es vicepresidente de la República. (J.J. Villamizar Molina)