Armas contra votos

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El vídeo trascendió las fronteras venezolanas con una alocución que no sólo describe al personaje, también visualiza el oscuro futuro que nos podría esperar. En primer plano, micrófono en mano, arenga sobre el combate a librar para defender la revolución, sus movimientos son paquidérmicos, en un escenario rodeado de algunos rostros inexpresivos, otros con miradas duras y no desentona el complaciente semblante del incondicional que ha ocupado varios ministerios, incluyendo de educación. El personaje entra en fase de agitación al grupo que lo escucha, eleva el tono de voz y advierte también al mundo “lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas”.  La cámara enfoca en cerrado plano a quienes se levantan de sus asientos, gritan y aplauden a rabiar.
Pero en verdad en ese escenario no dijo nada diferente a las repetidas arengas en todos estos años del siglo XXI venezolano, parafraseando a un amigo, un año de discurso repetido en dieciocho años. Siempre con la misma jerga, botas sobre civiles, balas contra votos, armas de todo tipo, guerras de diversa generación, comandos superiores, estratégicos y operacionales, revolución cívico-militar.
En la pretendida advertencia, el personaje tampoco dijo nada distinto que no se corresponda con sus actuaciones en nuestra grave y agitada realidad nacional en la que solo le quedan algunas armas. Unas están en las calles reprimiendo, humillando, encarcelando, asesinando; las lamentables y dolorosas 93 muertes en 100 días de manifestaciones no requieren más comentarios, describen casi todo. Las otras armas están en los controlados poderes que convalidan todas las ilegalidades del ineficaz régimen que está bajo su mando, como el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral.
Los irresponsables que tienen a cargo todo ese arsenal, para expresarlo en el tono bélico de los revolucionarios bolivarianos, actúan disciplinadamente para tratar imponer  la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, rechazada por una amplia mayoría de venezolanos, porque como se ha dicho hasta la saciedad, no va a resolver la grave crisis social, económica o política en que nos han sumergido. Pero no hay que ser muy perspicaz para descubrir que todo esto es un pretexto que busca desesperadamente los mecanismos de permanencia en el control del poder político.  El timo es tan enorme que ya no se trata de la violación constitucional o la transgresión de las normativas electorales. También se devela en las escasas propuestas anunciadas por algunos voceros-candidatos del gobierno para solventar crisis económica, no hay novedad discursiva, son las mismas políticas con que arruinaron al país y nos empobrecieron a casi todos, estatismo, regulación, control de precios, expropiaciones, fracasadas misiones y por supuesto, militarización de la sociedad.
Ni en sus propias filas convencen, se les agotó la prédica, ya no hay votos para conquistar y solo les quedan las desprestigiadas armas institucionales y las otras que reprimen.  Por eso hay otra lectura en el amedrentador discurso del personaje citado que alguna vez, en difusas elecciones, resultó presidente de Venezuela; trasfondo la amenaza es una confesión del inocultable hundimiento del experimento revolucionario, saben que no hay vuelta atrás y el tiempo les es precario.
(Mario Valero Martínez)
@mariovalerom