No se exagera, además de ser un hecho consumado, público y notorio, el aseverar que más del 90% de los venezolanos utilizan también un monto superior al 90% de sus ingresos o renta fija mensual, para adquirir o tratar de encontrar y consumir alimentos: que incluso no cubren el nivel mínimo de nutrientes para vivir saludablemente. Que asociada a la  canasta alimentaria, aparte de estar en condición de escasez,  experimenta a diario un incremento sostenido en su respectivo precio: Bs. 381.032, 4 en noviembre 2016, según CENDAS-FVM.

Si en el anterior planteamiento coincidimos, entonces  pudiéramos estar contestes  que el bono de alimentación o cesta “ticket” se ajusta obedeciendo a la variación de la inflación. Como muestra tenemos el año 2016, donde este “auxilio” alimenticio fue aumentado diariamente  en 12 veces (mes de noviembre)  con respecto al valor de la unidad tributaria vigente (U.T.) de Bs. 177,  o en un 700% (inflación) en relación al mes de enero 2016, cuando dicho aumento fue igual a 1.5 veces de la unidad tributaria. Cabe aclarar que estos decretos presidenciales no se apoyan en la modificación de la U.T., sino que se amparan en un artificio de cálculo que consiste en utilizar múltiplos de la misma para ajustarla al valor de la inflación (y mantener el equivalente respecto a diciembre de 2007 que es el año base). Valga la oportunidad para señalar que la U.T. debería entonces ubicarse cuando mínimo para el 2017 (dada la inflación que tácitamente acepta el  gobierno) en Bs. 1.416,00. ¿De acuerdo?

Por otra parte, sin alejarnos del tema, motivado a que en la vida económica todo está interrelacionado, debemos igualmente aceptar que nuestro poder adquisitivo está en situación desventajosa con respecto a la mayoría de los países latinos y del mundo en general. Sirva la terna de ilustraciones siguientes: i) El “despreciado y humillado” billete de Bs. 100,00 que tiene sus “días contados”, y conocido en los años 70 del siglo pasado como “marrón” podía comprar  23.25  dólares (USD); ii) En el año 1.999, Bs. 45.000,00 adquirían  un apartamento,  en el 2007 un vehículo,  y a finales del 2016, un caucho para carro (si es que se encuentra); iii) El salario mínimo de Venezuela en relación al tipo de cambio SIMADI se ubica en 59,90 dólares, mientras que en Colombia  alcanza un valor de 252,8 dólares.

Adicionalmente, cuando se acude a la ley de la paridad del poder de compra, se ilustra a través de la venta de gasolina (Colombia y Venezuela) la disparidad del poder adquisitivo:

Dado que el precio vigente del litro de gasolina en Cúcuta es de 1.660,00 pesos (en todo el país es superior, por ejemplo en Bogotá es de 2.205,12 pesos), cuando se relaciona con el precio promedio internacional del litro de este combustible  (para fines de ilustración supongamos que es 1.10 dólar USD), se obtiene la tasa implícita de paridad (TIP) que en este caso  1 dólar es equivalente a 1.509,10 pesos. Sin embargo, como la tasa representativa de mercado es de 2.918,01 pesos por dólar (6 de enero de 2017), quiere decir en el argot cambiario que el peso colombiano esta subvaluado (menor al precio de equilibrio)  en un 93.36 %. Así mismo, el precio en casi toda Venezuela se ubica en promedio en Bs. 3.5,  y su TIP se aproxima a un referente cambiario donde 1 dólar equivale 3.2 bolívares. Pero tomando en consideración la tasa SIMADI de Bs. 678,077 por dólar, se puede concluir de igual manera que el bolívar esta subvaluado pero en una magnitud “estremecedora” del 21.090 %.

Razonamiento 1: una casa de cambio en la frontera colombiana requiere pesos, pero estos se obtienen de la venta de gasolina, que luego se depositan en una cuenta bancaria en el hermano país,  para luego existe la posibilidad de comprar el preciado dólar, y después…

Razonamiento 2: con todas las implicaciones del “dumping” (vender por debajo de su precio), bajo las condiciones de un  “cepo cambiario” (restricción a las divisas), la venta de gasolina en la frontera, ¿podrá transarse  al tipo  oficial de Bs. 291,801  por peso?

Nota: Conversatorio “virtual”. Sábado 14-01-2017 a las 10:00 a.m.  por  @tipsal

(Pedro Morales). Docente Universitario. pmoral@unet.edu.ve