Libertad para elegir, responsabilidad para asumir las consecuencias de nuestras decisiones, tolerancia para convivir con el otro, respeto para todos, a pesar de nuestra elección.
Una de las premisas más importantes en la democracia –desde mi punto de vista-, es garantizar la libertad e individualidad de cada uno de nosotros. Es crecer como individuos para poder aportar a la sociedad, al grupo, al bien común. El crecimiento de las partes permite garantizar el fortalecimiento del todo. Esa línea tan fina de cómo crear a través de relaciones más humanas espacios de encuentro, a pesar de nuestras creencias particulares, es importante moldearla y dibujarla desde la cotidianeidad de la vida.
La democracia debe permitir esto y más. Una ciudad construida y gobernada a través de la participación ciudadana hace necesario que nos planteemos cómo ser ciudad. No existe contradicción entre el yo y el nosotros. Veámoslo en ejemplos prácticos: nuestro estado, está en la actualidad conformado por distritos, municipios y parroquias. Cada uno de estos espacios se rige por normas –estemos de acuerdo con ellas o no- las cuales deben procurar bienestar para sus habitantes en lo económico y social fundamentalmente. En la medida que ese espacio sea eficiente y productivo, funcionará mejor y generará mayor calidad de vida a las personas, pero para ello cada uno de nosotros debe participar en la elaboración, dirección y ejecución de esas normas; aportar desde su individualidad, sus conocimientos y experiencia para construir un bien común, para generar respuestas a necesidades que son de todos. Esto nos obliga a recrear, enlazar  mi verdad con la del otro… para poder ser ciudadanos libres, responsables, tolerantes, respetuosos, en un ambiente de paz y solidaridad.
Cómo mi experiencia familiar, profesional, con la comunidad, me permite alcanzar una visión que pueda ser compartida? Desde nuestra percepción qué le ofrecemos a nuestra comunidad, a nuestra familia, a nuestra ciudad. Cuáles son las reglas y las normas que estoy dispuesto a compartir y asumir independientemente de que se trate de mí o del otro? Qué me ofrece  mi comunidad, mi gobierno local y qué ofrezco yo?
Cómo lograr consolidar una democracia participativa en un ambiente, como señalamos antes, de paz y solidaridad, que incluya todas las variables de tolerancia, respeto, libertad, responsabilidad? Solo a través del diálogo. Podemos tener mayor o menor información… eso no importa, la información se va adquiriendo, lo realmente importante es que el ser humano se diferencia del resto de las especies porque es un ser pensante. Apostemos a desarrollar nuestro pensamiento a través de la discusión, del intercambio de ideas, del sí podemos construir. Si analizamos la situación actual de nuestro país, de nuestro estado, de nuestro municipio, observándola desde afuera, creo que todos coincidiríamos en que no tiene sentido que las comunidades se autodestruyan y deterioren su ambiente externo e interno. Los líderes del gobierno y de la oposición fueron elegidos todos por la gente para que ayudaran a generar soluciones…que pasaría, si en vez de destrozar nuestros espacios, romper nuestras relaciones de familia, amistad, vecinos, forzamos a que nuestros líderes se sienten a conversar, a dialogar, a ofrecer respuestas, a crear puntos de encuentro…a pensar!!! Debemos exigir todos que se sienten en mesa redonda y establezcan esos puntos de encuentro, de lo posible.
Las comunidades deben también responsablemente asumir las consecuencias de sus acciones, de todas y cada una de ellas, deben incorporarse a erradicar la violencia de las calles, a reconstruir lo destruido, a recomponer lo roto, a todos los niveles, desde la recolección de basura, la relación con el vecino, con el tío, con el amigo. Si nosotros no somos capaces de reconstruir y construir nuestros propios espacios, qué podemos exigirles a nuestros líderes.
Yo apuesto al diálogo, yo apuesto a la paz, a la amistad, al amor, al respeto, a la tolerancia, a la responsabilidad. Yo apuesto por mi ciudad, yo apuesto por mi gente, yo apuesto por el ejercicio del pensar. Construyamos hoy el mañana que queremos entre todos. (Julieta Cantos)