Aunque mantienen profusas diferencias sociopolíticas, comparten banderas similares, pero con barras de colores invertidas. Cuba regida por un sistema comunista y Puerto Rico bajo tutelaje del capitalismo en estado libre asociado de Estados Unidos, ondean divisas muy parecidas. Muchos aficionados que desconocen la historia, han visto con cierto confusionismo cómo espectadores de ambos bandos y jugadores ondeaban patrióticamente insignias rectangulares semejantes de cinco franjas horizontales, tres rojas y dos blancas alternadas, junto al asta un triángulo equilátero azul con una estrella blanca de cinco puntas, en el Clásico Mundial de béisbol y en todos los otros eventos deportivos y oficiales. Sin embargo, los antecedentes históricos en las coincidencias de las insignias no se deben al azar. Casualmente fue un militar venezolano, Narciso López, quien batalló con España contra Simón Bolívar, pero que al refugiarse en La Habana, alineado entonces a la causa independentista antillana, ideó la enseña cubana cuando lo expulsaron a Nueva York en 1849. Fue el mismo blasón que López enarboló en un barco revolucionario junto a varios patriotas antillanos, para tratar de invadir a Cuba y el cual fue adoptado oficialmente en 1868. Puerto Rico empleó un pendón similar en 1895 a proposición del poeta Francisco “Pachín” González Marín, gran amigo de José Martí, de Máximo Gómez y del Partido revolucionario cubano, quien formó parte del grupo de patriotas que había conspirado en Nueva York junto a Narciso López y otros caribeños, por la libertad de las dos islas. Desde entonces, Cuba y Puerto Rico ostentan banderas similares, pero distanciados políticamente.

(Germán Carías Sisco)

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