Cronísticas/ Juego criminal en la red

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En embate mortal, se ha expandido por todo el mundo a través de internet y las llamadas redes sociales. Lo urdió desde Rusia a fines de 1915 un desquiciado mental con perturbación bipolar (sicosis maniaco depresiva), el estudiante Phillip Budeikin, de 21 años, ex alumno del tercer curso de sicología,  expulsado de la Universidad estatal de Moscú. En su torva maquinación quería “limpiar la sociedad y acabar con los que trataban de dañarla”. Así, mediante 50  macabros lances en 50 días inducía a que se mataran  niños y adolescentes incautos con problemas existenciales, de conducta o sentimentales. En su diabólica diversión, las víctimas tenían que lanzarse del último piso de un edificio o desde un puente o viaducto. Solamente en Rusia, se suicidaron 130 menores escolares. Y al hacerse viral el entretenimiento homicida, otras 60 muertes se registraron en España, Italia, Francia, Estaados Unidos y Canadá. También en Brasil, Chile, Perú  y Colombia, concretamente en Cúcuta, Valle del Cauca y Caquetá. En sus celadas homicidas,  Budeikin obligaba por correo a sus “esclavos” que se tatuaran con cuchillos, hojillas de afeitar o navajas en brazos y piernas nombres y cifras claves que le debían devolver en selfies como pruebas, definitivas. En el epílogo fatal del descabellado plan, los cautivos debían dibujar a tinta una ballena azul, para aceptar que deseaban morir como los cetáceos en los estertores agónicos de sus varamientos en costas del mar. Por fortuna, el instigador asesino fue capturado por la policía de Moscú. Aunque se teme que las secuencias de la perversa distracción, hayan sido grabadas y las estén difundiendo todavía por internet. Hoy los gobiernos de los países más afectados alertan a padres y representantes no permitir a sus hijos acceder al satánico juego criminal en las redes que tantas vidas de infantes y jóvenes ha segado en el planeta. (Germán Carías Sisco)

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