La acepción sobre bosque es un sitio poblado de árboles y matas. Las áreas de la tierra cubiertas de vegetación ocupan grandes superficies del globo terráqueo y tienen la función de hábitats para los animales conservadores del suelo y además son moduladores de flujos hidrológicos. Sin embargo, los bosques son catalogados como consumidores de dióxido de carbono atmosférico. En el caso de los bosques viejos, juegan una función especial en el ciclo global del carbono, al actuar como reservorios estables de carbono y en la etapa de su eliminación llevan un incremento de los niveles de dióxido de carbono atmosférico.

Existe una sinonimia amplia con términos relacionados con los bosques. Entre ellos están: la floresta, sitio campestre ameno y agradable; la selva, considerado hoy día como un bosque denso, tropical y lluvioso; parque es un área natural o artificial delimitado y, la arboleda es una superficie boscosa menor y sembrada. Hay varias formas de vegetación, según el tipo de hoja: las de hoja ancha y acicular (figura de aguja) como el pino; bosques de acuerdo a la longevidad de las hojas, tales como: bosque perennifolio y subperennifolio. También bosques de acuerdo a la latitud y clima: bosque boreal, bosque templado, bosque subtropical y bosque tropical. Existen bosques por la altura: bosques de tierras bajas y bosques de montaña. Desde el punto de vista de su historia y grado de alteración se clasifican en bosques primarios y bosques antropogénicos.

El manejo de los bosques naturales tiene varios impactos ambientales, entre los cuales sobresalen: producción de madera y sus derivados, la protección de las cuencas hidrográficas y la conservación de la biodiversidad. Entre las principales amenazas ambientales para los bosques, están entre otras, las siguientes: la contaminación o las plagas, el cambio climático, la construcción de presas que inundan grandes zonas selváticas, el crecimiento anárquico de las ciudades circundantes de los bosques, construcción y ampliación de vías de comunicación, la voracidad de compañías multinacionales para la explotación de los recursos minerales, defoliación y la tala indiscriminada.

El Congreso Forestal Mundial celebrado en Roma en 1969, recomendó la celebración de EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS BOSQUES o DÍA FORESTAL MUNDIAL, como una medida de evitar la destrucción de los mismos. Dicha recomendación fue estudiada y aceptada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1971. Después de amplias deliberaciones, fue elegido el 21 de marzo para celebrar tan importante fecha, en ocasión de la entrada de la primavera en el Hemisferio Boreal y asimismo con la del otoño en el Austral. Tal conmemoración tiene por finalidad destacar la importancia fundamental que tienen los bosques para la vida y el mantenimiento del hábitat en general. En ese orden, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución AIRES/67/200, el 21 de diciembre de 2012, por la que a partir de 2013, el 21 de marzo se celebra el Día Internacional de los Bosques. En dicha resolución expresó: “Este día de celebración mundial de los bosques nos conciencia sobre la importancia de todos los tipos de ecosistemas boscosos y árboles. Los bosques cubren un tercio de la superficie terrestre del planeta y juegan un papel fundamental en la vida de muchos de sus habitantes. Alrededor de 1.600 millones de personas – incluidas más de dos mil culturas indígenas – dependen de los bosques para vivir.

Homenaje a los bosques y el agua.

Cada año, en el Día Internacional de los Bosques celebramos las diversas maneras en que los bosques y los árboles nos sustentan y protegen. Este año nuestro propósito es concienciar sobre el papel fundamental que desempeñan los bosques para abastecer al planeta de agua dulce, un recurso que es esencial para la vida”.

A través de la proclamación del Día Internacional de los Bosques, las Naciones Unidas tratan de exhortar a la comunidad internacional para crear conciencia sobre la importancia de la flora para la humanidad. En ese sentido, los países deben emprender campañas locales, nacionales e internacionales para involucrar a la comunidad con la protección de los árboles y bosques. Una de esas campañas contempla la reforestación, como una medida para menguar los embates del desarrollo, la adaptación de miles de hectáreas verdes para dar pasos a los cultivos, forrajes, biocombustibles, la destrucción irresponsable del hombre de bosques, incendios naturales y provocados de inmensas zonas boscosas.

La protección de los bosques atañe en primer lugar al sector público y a la iniciativa privada. Ambas tienen una alta responsabilidad en la conservación, protección y consolidación de la materia forestal. Para tal fin es prioritario, necesario y justo evitar la contaminación del ambiente. Tratar en lo posible de no usar productos que atentan contra los ecosistemas verdes del planeta y buscar alternativas sostenibles. Debemos todos los habitantes del planeta velar por el buen cuidado de la naturaleza. En especial los bosques, que son un hábitat complejo, poseedores de una gran riqueza biológica. De una buena acción sustentable de la naturaleza depende en gran parte la vida de las personas. Cuidemos los árboles para tener una mejor forma de vida. (Alejo García S.) /

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