El crítico literario

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La literatura, como la poesía, es el arte de producir belleza por medio del lenguaje. Es este un concepto filosófico admitido universalmente. La gramática es la parte de la lingüística  que estudia la morfología y la sintaxis de la lengua. Un crítico literario no se hace de la noche a la mañana. Tiene que comenzar en su educación primaria, leyendo diariamente trozos de libros escogidos. Como resultado, con el tiempo, estos trozos comienzan a ser memorizados. Por ello, el futuro crítico a la edad de 10 años es capaz de recitar de memoria fragmentos y poesías de los clásicos de su idioma. Al ingresar a secundaria sabe distinguir lo que es la Gramática y conocer sus partes: Sintaxis, prosodia, ortografía, fonología y la lexicología. La Gramática psicológica es la que analiza los fenómenos lingüísticos de base psicológica que tienen un sentido inherente o bien ocasional e intenta compensar con hechos de habla implícitos todo aquello que no muestra el mensaje explícito. Un buen crítico debe conocer muy bien ante todo el vocabulario de su lengua, entre nosotros, el Diccionario de la Real Academia. Después debe saber combinar y usar correctamente las distintas expresiones.

Yo comencé a ser Crítico en el Seminario de los padres Eudistas. Todos los días nos ponían a redactar un tema a nuestro capricho, el cual era leído en público y todo el mundo le hacía las observaciones que consideraba necesarias. Este proceso duró dos años, practicando diariamente. Para aprender las reglas correctas del empleo del idioma, nos hacían retener casi de memoria El Análisis Lógico y el Análisis Gramatical del padre colombiano Próspero González. Jamás había vuelto a tropezar con libros tan útiles. Cuando mi hijo Isaac bendijo su casa en Los Jiraharas, llamó para el acto religioso a monseñor José Hernán Sánchez Porras, y el sacerdote, sabiendo que yo iría a la bendición, me llevó de regalo los dos libretos del Análisis Lógico y del Análisis Gramatical del padre Próspero González. Con ellos yo había sido invencible gramaticalmente en el colegio La Salle y el liceo Simón Bolívar. Siempre he tratado de seguir estas pautas. Cuando una concejala que tenía deseos de quitarme el cargo de Cronista de la Ciudad, para dárselo a tal sujeto, le dio unas vacaciones mías de 15 días a tal candidato, este individuo se envalentonó y creyó que la sabiduría le había llegado con un relámpago. Pero hasta ahora no ha sido así. Porque decir solamente que Ofelia Ramón y Rivera es una gran cantante no es ninguna crítica artística.

Hay que saber concienzudamente cuáles son las diferentes voces musicales en una mujer. Hay que estar convencido a qué voz pertenece Ofelia Ramón y Rivera. Hay que afirmar cuáles son las características que predominan en realidad en su específica clase de voz. El crítico musical no puede afirmar que con solo esto datos Eloy Galaviz no es autor del bambuco Brisas del Torbes. ¿Cómo analizó las vultuosidades o deficiencias violenticas y pianísticas de Eloy Galaviz? Lo que hasta aquí se ha expresado es un exabrupto de un individuo completamente lego en música. Lo mismo ocurre con la Crítica Literaria. Hay que tener un firme conocimiento de la literatura castellana y de la literatura de las distintas lenguas más  habladas para emitir una opinión. Lo demás es solo intentos de polemizar con los solos atributos de la ignorancia, la envidia y el rencor, hacia una persona que no le ha hecho ningún mal al presunto crítico. Sino que de él, por envidia y odio, le ha colmado de las más bochornosas y estúpidas groserías.  (J. J. Villamizar Molina)