Habla el soberano

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En apenas 48 horas, el domingo 16, desde muy temprano, millones de venezolanos darán una formidable demostración del espíritu y la firme vocación democrática que los anima, al participar de manera masiva y entusiasta en la consulta popular organizada por la MUD acerca de la pretendida asamblea constituyente convocada unilateralmente por el Gobierno en su empeño de perpetuarse en el poder por cualquier medio.
Ha sido largo, difícil y doloroso el camino que nos ha conducido hasta aquí, hasta este momento crucial. Cien días de valiente y dura lucha, enfrentando una de las oleadas represivas más violentas y crueles de nuestra historia. Casi 100 muertos, miles de heridos y lesionados, centenares de detenidos, muchos de ellos maltratados y sometidos ilegal y abusivamente a la justicia militar,  hogares allanados sin mandato judicial, destrozos de todo tipo, robos descarados perpetrados por integrantes de los mismos cuerpos de seguridad, daños a la propiedad privada sobre todo a viviendas y vehículos, en síntesis un verdadero y sistemático estado de terror dirigido a atemorizar y quebrar la resistencia ciudadana. En este oscuro y tenebroso empeño, la violencia oficial no ha tenido límites ni contemplaciones de ningún tipo, como lo evidenció el asedio y el asalto armado a la Asamblea Nacional con su lamentable saldo de diputadores y trabajadores heridos.
Pero la lucha no ha sido en vano. Cada vez más aparecen grietas y fracturas en el otrora sólido bloque gubernamental, la condena a las acciones oficiales por parte de la comunidad internacional crece día por día, y a estas alturas prácticamente se ha reducido a los pocos aliados ideológicos que aún restan y a los pequeños países caribeños encabezados por Cuba que viven de nuestro petróleo. En esa misma clave de deterioro y debilitamiento progresivo del régimen, es necesario leer la decisión de casa por cárcel al aguerrido líder Leopoldo López. Se trata de un signo de debilidad y preocupación, no de solidez y fortaleza, y mucho menos de “magnanimidad y sensibilidad humana”.
Este domingo, de nuevo, los ojos del mundo estarán puestos sobre nosotros, pendientes de cómo un pueblo en paz y sin presiones, expresa libremente su voluntad soberana. (Tomas Contreras V.)