Mi querido yerno Stefano Mattiuzzo Fontana, quien me ha sustituido a mí por su padre muerto hace 15 años,  me ha  ordenado un pequeño estudio. Según él, piensa ampliarlo más, pero yo me siento en la gloria  como está dispuesto. Tengo mi cómoda cama de dormir y, pegada a ella, mi computadora, donde encuentro inmediatamente cualquier cosa que busque y en cualquier idioma. El cuarto tiene su alto escaparate para guardar mi ropa necesaria y, especialmente, mis libros. Los estrictamente necesarios. Últimamente me compré un alto y elegante mueble para colocar los libros de más uso, que está a dos metros de mi cama, y donde puedo consultar mis textos sin peligro de caerme. El mueble tiene tres metros de altura. No podía aspirar a más. Yo me opongo a que él amplíe los ambientes, haciéndome otro cuarto. Entre mis libros tengo los necesarios. La Biblia en español, en francés y la que me regaló Mons. Bernabé Vivas, en latín, por la cual estudié en el Seminario de Curazao, cuando Mons. Antonio Ramón Silva abrió esa casa de estudios, pues Antonio Guzmán Blanco había prohibido los seminarios. Tengo mis diarios escritos desde los catorce años. No me falta la mejor Psiquiatría en Inglés, escrito cada uno de sus capítulos por los directores de los hospitales psiquiátricos de los Estados Unidos.  Resalta la edición nueva del Manual Merck, con las guías farmacológicas completas. Una pequeña Psiquiatría árabe que conservo desde hace 30 años. Las obras completas de Sigmund Freud. Las obras completas de Simón Bolívar y Pablo Neruda. Los incunables de Arturo Uslar Prieti. Algunos volúmenes de la BATT. El Evangelio de Buda. Una gran mitología en dos voluminosos tomos y una pequeña que traje de Lima, que data de 1883 y que traduje al francés. Una enciclopedia de 15 tomos. Los libros de psicoanálisis de los principales pioneros de esta ciencia en inglés. La traducción en  inglés y francés de los principales genios musicales del mundo. Los cuatro tomos de Historia de Venezuela Moderna de la Fundación Polar. La colección de los pioneros psicoanalistas en inglés. Las partituras de por los menos cincuenta óperas famosas. Toda la vida, obra y anecdotario de Eustaquio Gómez en dos voluminosos textos. La psicopatología de Simón Bolívar y Juan Vicente Gómez.
Todas mis crónicas, desde que empecé a ser Cronista de la Ciudad de San Cristóbal en 1959 y de la ciudad de Santa Ana en 1971. Todas las copias de las genealogías de los libros de Catedral y San Juan Bautista. El Diccionario de la Sabiduría. Todos mis versos, comenzados a mis 12 años. La historia de Santa Ana escrita en verso, que comencé a los 18 años, dejé inconclusa y tengo que terminarla. Mis diarios de Londres y de viajero por el mundo escritos en inglés. El Anillo el Nibelungo, tal como escribió las 4 óperas en su libreto en inglés y alemán Richard Wagner. Todo el archivo epistolar de los tres años que duré en Lima. Una antología poética regalada por los médicos de la Promoción del 3 de abril de 1981. Cien años de Historia de Luis Hernández Contreras. Todas mis conferencias y discursos científicos pronunciados en el Hospital Central, debidamente empastados. El gran ensayo sobre Eloy Galaviz y Luis Felipe Ramón y Rivera, que considero uno de los grandes escritos de mi vida. Todos los libros que he publicado sobre pueblos del Táchira. Mis conferencias médicas pronunciadas en las academias de Medicina e Historia. La recopilación de poesía moderna de José Antonio Escalona Escalona. Mis discursos históricos y psicoanalíticos pronunciados en el Hospital Central. Mis trabajos científicos sobre Psiquiatría y Psicología. La obras de Rafael María Rosales, Marco Figueroa y Aurelio Ferrero Tamayo. Todos mis escritos elaborados en los  años que he permanecido en Valle de la Pascua. Todos los trabajos en verso que he enviado a Santa Ana en los dos  últimos años. Cuatro voluminosos tomos de Historia Universal Completa. Todo el epistolario familiar desde que tenía doce años.  Las obras completas de Williams Shakespeare. Las obras completas de  Johannes Wolfgang Goethe. Las obras completas de Dostoievski. Las obras completas de León Tolstoi. Las obras completas de Stefan Zweig. Las obras completas de Federico García Lorca. Las obras completas de Fray Luis de León. Las obras completas de Rubén Darío. Crónica de América Especial para Venezuela. Una Cronología de Venezuela especialmente preparada por mí, desde marzo de 1538 hasta el año 2000. Una cronología similar sobre Santa Ana. Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez. Lo demás llena tres habitaciones de Palmira. (J. J. Villamizar)