Miranda, primer criollo de dimensión universal

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Este quijote, que no está loco, tiene fuego sagrado en el alma, del amor a la libertad… Napoleón Bonaparte

Considerado uno de los personajes de nuestra historia republicana de mayor trascendencia del pensamiento político a finales del siglo XVII y comienzo del XVIII, Sebastián Francisco de Miranda primer criollo de dimensión universal, cuya actuación estelar como militar sobresale de manera espectacular. Para corroborar tal afirmación, lo prueba la siguiente actuación: participó en varios acontecimientos importantes de la historia universal contemporánea: La Independencia de los Estados Unidos de América en 1776, la Revolución Francesa en 1789 y en la revolución de la independencia de Hispanoamérica entre 1810-1811. En reconocimiento a la loable labor desempeñada allende de su querida patria, el precursor de la independencia hispanoamericana tiene su nombre grabado en el Arco del Triunfo en París, su retrato ubicado en la Galería de los Personajes Históricos en el Palacio de Versalles y su estatua original frente a la destinada al General Kellerman en el campo de Valmy, en Francia.

Sobre la biografía del generalísimo Francisco de Miranda contiene una multifacética personalidad, donde se destacan estos aspectos: humanista, visionario de la América Libre, estratega militar nacionalista, “embajador de aquel Incanato que él quería soldar con todas las provincias ultramarinas de España” y el Precursor de la Independencia Venezolana e Hispanoamericana. El patriota peregrino caraqueño se dedicó en Europa a fomentar, consolidar y a agrupar los ensayos revolucionarios de los sudamericanos dispersos en el viejo mundo y estableció relaciones continuas con los líderes criollos de la colonia. En Londres, a fines del siglo XVIII, creó la primera asociación política denominada Gran Reunión Americana. En la misma se afiliaron muchos de los personajes revolucionarios. Allí figuraron Bernardo O’Higgins de Chile, Antonio Nariño de la Nueva Granada, Juan Pío de Montufar de Ecuador, Vicente Rocafuerte de Ecuador, Caro de Cuba, Carlos de Alvear de Argentina y otros de varios países latinoamericanos. Asimismo, la estadía en Europa le permitió a Francisco de Miranda formar estrechas relaciones con hombres de la talla de Napoleón Bonaparte, la emperatriz Catalina de Rusia, William Pitt, Bernardo O’Higgins, Arture Wellesley Wellington, Jorge Dantón, José de San Martín, entre otros líderes de la época. Dos etapas comprenden la vida política y miliar de Francisco de Miranda. La primera inicia un período trascendental en su vida. El 25 de enero de 1771 se embarca para España, con el propósito de servir en el Ejército Real. Desde esta posición combatió en los tres continentes antes nombrados. En 1772 obtiene del Rey Carlos III el puesto de oficial en el Ejército español. Desde entonces inicia una veloz y ascendente carrera militar. Empieza como Capitán del Regimiento de Infantería de la Princesa. Al año participa en los ejércitos españoles del Norte de África. Interviene en la defensa de Melilla en 1774-1775 de las huestes del Sultán de Marruecos y en la expedición enfrente Argentina en 1775.

Dentro de su palmarés militar es nombrado capitán del Regimiento de Aragón y Edecán del general Juan Manuel Cajigal. En 1781 junto a este militar integra las tropas españolas para reforzar la plaza de Pensacola, en Norteamérica, ocupada por los ingleses en la Florida Occidental. Su papel desempeñado en la toma y capitulación de esta plaza en 1781 le valió ser ascendido a teniente coronel. En esta población emblema de la independencia norteamericana concibe la idea de una gran patria libre para Hispanoamérica, que denominaría luego Colombia. Otras actuaciones militares son: forma la expedición cubana para conquistar las islas inglesas de las Bahamas, en su condición de Edecán del general Cajigal negocia la capitulación de esas islas, se traslada a Cabo Francesa en Haití, donde arrecian contra él denuncias e intrigas. Tanto de La Habana, Estados Unidos y Londres tuvo serias imputaciones sobre las funciones militares ejercidas. En La Habana estuvo detenido un tiempo. En 1783 se embarca para los Estados Unidos, donde se interesa por la emancipación norteamericana. Aprovecha para estrechar lazos con prominentes ciudadanos como Jorge Washington, Thomas Paine, Alexander Hamilton y Gilbert M. de La Fayette, entre los más destacados.

En su peregrinar en Europa visita a Alemania, Rusia, Holanda, Prusia, Italia, Francia, Suiza. También visita el Asia Menor y a Constantinopla en el Imperio Turco. En 1792 llega a París y el 25 de agosto de ese año es designado Mariscal de Campo del Ejército Revolucionario. En escaso tiempo alcanza unos cuantos éxitos militares. Sin embargo, no todo fue fácil para el sudamericano, al enfrentar varios cargos en su contra. Al final Francisco de Miranda salió ileso de sus acusaciones.

La segunda etapa fue la independencia de Venezuela. El 10 de octubre de 1810, Miranda recibe en su casa en Londres a Simón Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez, comisionados de la Junta Suprema de Caracas. Decide regresar a Caracas y llega a La Guaira el 10 de diciembre de ese año. Es designado Teniente General de los Ejércitos de Venezuela el 31 de diciembre de 1810. Impulsa la instalación de la Sociedad Patriota y en 1811 se incorpora al Congreso Constituyente. Ante varios hechos como el terremoto del 26 de marzo de 1812, la deserción de parte del Ejército Patriota, la incomprensión de la dirigencia republicana de la personalidad de Miranda y la derrota de Simón Bolívar en Puerto Cabello, forzó la capitulación del jefe patriota ante Domingo Monteverde en San Mateo, el 25 de julio de 1812, lo cual produjo el acabose del generalísimo y la pérdida de la primera república.

Al cumplirse doscientos un años el 14 de julio del fallecimiento de “el más universal de los hombres de su tiempo”, los venezolanos debemos rendirle homenaje a uno de los pilares fundamentales de la lucha por nuestra emancipación. Su hazaña proyectó a Venezuela colonial hacia el mundo y con su esfuerzo conjuntamente con los libertadores nos dieron la libertad después de tres siglos de avasallamiento español. Emulemos a Miranda en estos momentos de crisis bestial por culpa de Nicolás Maduro y sus compinches inicuos…

Alejo García S.

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