No sigamos metiendo la pata

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Nuevo enfoque sobre el arte de gobernar para ser útil.

    Reflexionemos (máxime que estamos en la puerta de un cambiazo):

¿Le ha servido  a nuestro país que sean políticos -como Chávez y Maduro para no ir más atrás- los que gobiernen la patria, o  asambleístas y concejales  clase “Tapa Amarilla” (buenos para nada, pero eso sí, hábiles para traficar con su influencia a cambio de muchos Bs y preferiblemente  $) (salvo honrosas excepciones)  los que legislen? ¿O que sean hombres como Vielma o como el anterior gobernador y el de más atrás  y también el de más atrás, etc., los que despachen desde la Casa de los Leones? ¿O “mártires” como los esposos Ceballos y muchos otros de ahí pa’ atrás los que sean los amos y señores de la Alcaldía de nuestra ciudad toda llena de huecos, basura, abandono y donde pulula la matraca en forma pública y notoria?…

Parodiando a Miranda tendríamos que decir: Desastre, puro desastre; corrupción, pura corrupción;  bochinche, puro bochinche… y paremos de contar.

Que el siguiente artículo de Carlos Alberto Montaner, tomado de The Miami Herald (EEUU) ayer 13 de mayo 2017, nos abra los ojos y el entendimiento para que dejemos de ser tontos útiles y no metamos la pata por enésima vez eligiendo ineptos o ladrones para que  gobiernen la nueva Venezuela que nuestros muchachos estudiantes y el pueblo desinteresadamente y a costa, incluso de su sangre, rescatarán del abismo donde viene cayendo y que ocurre por culpa de nosotros sus pendejos, cobardes y alcahuetes padres, ya que fuimos los que elegimos abrumadoramente al comandante Chávez y a las 7 plagas que trajo consigo,  incluso a Fidel, su hermano Raúl; y que por muchos años respaldamos a pesar de que veíamos que el tal Socialismo del Siglo XXI aceleradamente cercenaba libertades, perseguía y arruinaba a los hombres de trabajo, expropiaba empresas para luego cerrarlas, arruinaba la agricultura y la ganadería, pulverizaba el valor de la moneda, ahuyentaba la inversión nacional y extranjera, endeudada el país, mataba a nuestra “gallina de los huevos de oro” (PDVSA), acababa con la imprescindible autonomía del poder judicial,   creaba los llamados “colectivos” utilizando muchachos pobres de nuestras barriadas  con licencia para m…. y r…., para que hicieran “trabajos sucios”, en lugar de darles trabajo digno y educación; o regalado nuestras riquezas a países “chulos”, etc.; y no sigo contabilizando el inventario del desastre, pues puedo caer en las garras (y aquí recuerdo el libro “El proceso” de Kafka)  de una justicia que con leyes  nuevas ha judicializado con fuertes penas el derecho a opinar.

Y retomando el hilo: Cuando nos toque elegir, más temprano que tarde, a  quienes después de este desastre nos gobernarán, no nos dejemos dominar  por esa especie de maldición anclada en nuestros genes y que tradicionalmente se ha caracterizado  por determinarnos a  elegir, tal como nos ocurrió una vez más con Chávez y su combo, y luego con Maduro y su super-combo, a personas solo porque hablan bonito, o prometen regalarnos la riqueza nacional a cambio del votico,  o porque le tiraron mucha piedra o le mandaron a tirar mucha piedra al gobierno que está, o porque son “mártires” por obra y gracia ahora de la justicia robolucionaria que les ha clavado carcelazos injustos, o porque el partido  nos lo impone. (A los verdaderos mártires  honrémosles con condecoraciones, placas de reconocimiento, estatuas, o identificando con sus nombres autopistas, calles, edificios, o becándoles para que estudien, o dándoles cargos públicos donde no gerencien ni administren justicia, o ayudándoles económicamente, pero hasta ahí. Nada que ocupen cargos que impliquen alto gobierno, planificación, diputación, ministerios, alcaldías, administración de justicia, pues eso deben ocuparlos los más aptos).

No elijamos pues, cuando nos toque crear nuevo gobierno, a oportunistas, o a ineptos, o a aquellos  veteranos políticos que descaradamente llevan una vida opulenta y que jamás nos explicamos cómo adquirieron sus riquezas, pues lo que sabemos de ellos es que antes de llegar al cargo eran unos limpios y que el dinero que honestamente han recibido ha sido el sueldito y que sabemos bien que eso solo alcanza para vivir humilde pero decorosamente, políticos  desvergonzados (ahora con mansiones, fincas, maquinarias, empresas, abultadas cuentas bancarias aquí y sobretodo en el exterior,  camionetotas y autos de alta gama,  etc.), bien conocidos por todos nosotros.

Pero dejemos a un lado mis comentarios y leamos lo que escribió Carlos Alberto Montaner (Ma 13, 2017 3:06 pm).

“Fue muy afortunado que a la señora Le Pen la pulverizaran en las urnas. Macron duplicó su votación. El fascismo y el comunismo, su primo hermano, son siempre malas noticias.

En todo caso, la victoria de Emmanuel Macron en las elecciones francesas es otro síntoma de que los partidos políticos convencionales se mueren. Los electores no los quieren. Dan por sentado que los políticos profesionales son “cazadores de rentas” y los partidos una amalgama innoble de personas generalmente incompetentes en busca de fortunas basadas en la corrupción (…)