La brillantez, capacidad, liderazgo incomparable e inigualable de El Libertador Simón Bolívar, durante la gesta independentista, mantuvo prácticamente opacado los liderazgos de los jefes patriotas bajo sus órdenes o de aquellos que actuaron en otras campañas, donde fueron protagonistas excepcionales en muchas batallas. Sin embargo, la máxima aureola le correspondió al líder de América; tanto en el campo militar como de trascendental estadista en las diferentes funciones desempeñadas de hombre público. Sus compañeros de armas no llegaron a equipararse a la gloria alcanzada por el Libertador de repúblicas. Muchos de esos adalides después de la muerte de El Libertador en 1830, tuvieron una desparramada actuación pública que empañaron el palmarés patriota obtenido durante el período de la independencia de Venezuela. Casi todos los héroes republicanos cuando llegaron al poder, mediante elecciones o a través de un caudillismo leonino para el país, cometieron muchos desafueros.

Uno de ellos fue José Tadeo Monagas, quien tuvo una dilatada vida militar, con diferentes victorias y pocas derrotas. Fue presidente de la república entre 1847-1851 y 1855-1858. Además, gobernó indirectamente entre 1858-1864. Formó parte del partido Liberal. Además dirigió la Revolución Azul.  Junto a su hermano José Gregorio Monagas lideró un período de nepotismo en Venezuela, denominado la Oligarquía Liberal o el Monagato. Su comienzo en la carrera militar data de los 26 años de edad, en el ejército comandado por el general Santiago Mariño. En 1816 se integró a las huestes patriotas dirigidas por Simón Bolívar. No fue partidario de la separación de Venezuela de la Gran Colombia. Promovió la formación de un “Estado de Oriente”, integrado por las provincias de Cumaná, Margarita y Guayana.

En 1848, José Tadeo Monagas como presidente de la república era amenazado para enjuiciarlo por el Congreso Nacional, acusado de violentar la Constitución, ejercer facultades extraordinarias ilegalmente, utilizar la fuerza armada sin la aprobación del Consejo de Gobierno (cualquier parecido con el desgobierno de Nicolás Maduro es pura coincidencia…) y de practicar el gobierno fuera de la capital. Semejantes tropelías, aunadas a otras prácticas autoritarias dieron origen a una discordia descomunal entre su gobierno de tendencia liberal y José Antonio Páez, apoyado por el partido conservador. Después de serios enfrentamientos, amenazas, dimes y diretes se produjo el lamentable asalto por las tropas del gobierno al Congreso, el 24 de enero de 1848.

Esta inaudita agresión oficial al Poder Legislativo, tuvo serias consecuencias. Hubo unas cuantas muertes violentas: Tres diputados conservadores: José Antonio Salas, Juan García y Francisco Argote. Y uno liberal, el célebre Santos Michelena. Amén de varios militares y gente del pueblo. Después de este episodio inusual en todo gobierno democrático (?), el parlamento de mayoría conservadora quedó reducido a minoría, debido a que varios diputados de esa tendencia pidieron asilo por temor a represalias. Como consecuencia de este criminal atentado al Congreso, el presidente Monagas gobernó sin límites y cometió innumerables abusos desde el poder.

Al comparar el desenvolvimiento de los sucesos que condujeron al Atentado al Congreso de Venezuela en 1848 con la actitud del régimen de Nicolás Maduro, desde su inicio hace tres años contra uno de los poderes públicos electos por el pueblo: la Asamblea Nacional, pareciera repetirse aquella acción oscura del gobierno de entonces. Desde hace tiempo el Poder Ejecutivo emplea a los otros poderes, para maniatar, embozalar y acorralar las facultades constitucionales propias del parlamento venezolano. Una serie de marañas emprendidas por el máximo tribunal de la república han coartado la función esencial de la Asamblea Nacional, para buscar conjuntamente con el Ejecutivo algunas medidas para paliar la grave crisis que destruye a Venezuela, en lo económico, político y social. El hambre que padecen los venezolanos por la escasez de alimentos, los apuros para curar sus enfermedades por la falta de medicinas y la alta inflación (la más alta del mundo), que hace añicos los salarios, no tiene comparación con otras épocas de su historia republicana. En contraste a la intención de unas cuantas instituciones para lograr resultados favorables a la situación desastrosa que padecemos, el inquilino momentáneo de Miraflores en actitud vocinglera solo se dedica a atacar a sus adversarios y al amo del Imperio que no lo deja dormir; mientras los problemas recios que hacen pasar hambre a la mayoría de la población ni siquiera le hace un saludo a la bandera. Ahora hay más pobres y millones de personas que medio comen, más enfermos y miles de muertos por el desabastecimiento de alimentos, medicinas, equipos médicos y otros productos para la subsistencia.

Toda la penuria padecida por los venezolanos es por culpa única del socialismo chavista-madurista, por sus desacertadas políticas y medidas impuestas desde 1999 a la economía del país. Aunado a ese calvario de necesidades, el Gobierno atina solo a cercenar las funciones de la única ventana para saltar por ahí del desastre socialista, como es la Asamblea Nacional. Ante las baterías que ha enfilado el Gobierno contra el Poder Legislativo, podemos sostener que nos acercamos al MONAGATO de 1824. Los tiempos de ayer y de hoy son distintos para la reacción de las fuerzas democráticas, el pueblo común y la opinión internacional frente a un posible intento por cercenar la representación genuina del pueblo. Los venezolanos defenderemos con todos los medios a la Asamblea Nacional. (Alejo García S.) /

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