Repelencias 162

132

Cada venezolano es libre de pensar y actuar de acuerdo a su ideología. Como guste, caballero. Apoye al que le provoque. Si usted está cansado con esta realidad de país, donde la falta de comida, medicinas, gasolina, gas y la inflación despiadada son los protagonistas perversos que nos arropan,  vaya y vote en la consulta a la que ha llamado la Unidad Democrática. Ahora, si usted está conforme con esta situación de gobierno, vaya y apoye la Constitución de Maduro. Para todos los gustos hay, compatriota.

Tantos peloteros nuevos que no han estrenado sus habilidades en Venezuela y ya despuntan como estrellas en el mejor beisbol del mundo. Estoy observando a un peloterazo que promete mucho en el futuro. Juega en el Club Latino y tiene las cinco herramientas. Lo mejor es su martillo a la hora de pedir kerosene. Voy a hablar con “misio” Fernández para una posible firma. Y, qué tal la posición de nuestro salón de la fama, Luis Aparicio… Dignidad ante todo.

El viejo Cosme sospecha que son los mismos que han destrozado al país los que ahora intentan conformar un poder a través de una constituyente inconsulta. Muestran un “pipihoyaje” para un despiste mediático y pretenden blindarse ante la tromba que viene escarbando la corruptela roja, madre de todas nuestras penurias.  Son como la pomada neutra: -Sirven para todo y para nada.

Unai Etxebarría es un pedalista venezolano. Este compatriota nos representó en el Tour de Francia. Corrió por el equipo Euskadi y pocos aficionados conocieron de sus actuaciones en Europa. Es nuestra historia ciclística en el mundo, panitas.

Observamos en la publicidad grosera y abusiva que dan los medios de comunicación del Estado venezolano a los candidatos a la Constituyente roja que no hablan de trabajo productivo. Tampoco dicen nada de buscar a los más capaces para resolver su propio desastre y mucho menos proponen algo  contra la corrupción. Mi tía Pulqueria masculla improperios entre los pocos dientes que conserva. – Hasta cuándo, dice.

Vi que se entregó una cantidad considerable de dólares a un laboratorio farmacéutico para importar materia prima para los remedios que necesita nuestra población. Qué les costaba, camaradas. Eso es bueno y hay que reseñarlo.

Garbiñe Muguruza también es venezolana. Esta tenista extraordinaria nació en nuestra tierra hermosa y manifiesta públicamente solidaridad con la lucha por una patria nueva. ¡Arriba, Mugu!

Dicen que hay una lista para presionar a los que van o no a apoyar a Maduro. Qué triste eso, camaradas. Es como amenazar al que sostiene la soga de donde pende el poder que nos humilla cada día. Mi tío Melquiades opina que hay que soltarla.

Carlos Orozco Carrero