Repelencias

158

La mesa se sirvió en una especie de caramera horizontal. En la esquina de fogón, Eliezer y Carlitos le metían mano a los chicharrones. Doña Josefa y Nathy observaban las correrías de los niños. Sebastián, con su sombrero llanero, bailaba y zapateaba en gritos de arreo. Jafet, Nonino, Hernán, Raúl, Javier, Freddy y Ubaldo confeccionaban las hallacas para la cena. Las mujeres dirigían la acción culinaria. Y como en cada fábrica hace falta un delegado sindical, pues me ofrecí voluntariamente. Gracias a Dios por estos momentos de fraternidad hermosa en La Fundación.

Los propósitos de año nuevo inundan las mentes de los oferentes por estas fechas. Mi tío Melquiades no se quedó atrás y ofreció un cambio radical en su vida para este año. Ya prometió no tomar café tinto. Cero cigarrillos y mucho menos alcohol. -Seré un hombre nuevo. –Y por qué estás tan borracho a las tres de la mañana del primero de enero, le reclamó mi tía. – Dije que eso es para el próximo año, mi amor. -No me presiones.

Todo el mundo buscando el saldo de sus tarjetas de débito. Por estos días ese plástico patina mucho en las cajas de los mercados.

Creo que los fichajes y el desempeño de nuestros deportistas a nivel internacional marcaron este renglón el pasado año. El triunfo de los Cachorros y la aparición del primera base en el equipo Chamos en la liga del Centro Latino colmaron la escena de la pelota caliente.

Memo Morales dejó una estela de canciones impregnadas de sabor gitano. Las rumbas flamencas y sus pasodobles marcaron el buen tino del maestro Billo al arreglar para su voz estos temas inolvidables. Lo conocimos en Pregonero en la oportunidad de un baile con la gran orquesta de Cheo y Memo.

Me dijo un explicador gobiernero: -Carreto, con los “nuevos” ministros designados, vamos a hacer un gobierno de excelencia para que esas repelencias desaparezcan. –Es el sueño de 30 millones de venezolanos, camarada. ¡Feliz 2017 para todos!

¡¡Paren al Niño Dios!! (Carlos Orozco Carrero)