El Movimiento Independiente Democrático –MID-, a pesar de la confusión reinante, ha permanecido fiel en su posición y disposición de empoderar a los ciudadanos de su ciudadanía, de sus derechos humanos y constitucionales, como principio y condición esencial para romper los moldes de la vieja política, demoler con la soberanía popular la satrapía militar que nos humilla y construir, con todos y entre todos, una alternativa de cambios profundos en la sociedad y el Estado.

Pareciera sin embargo, que las proclamas altisonantes y las conjuras imaginarias para derribar la tiranía no llenan las expectativas de la gente y que, cansada ante tanto simplismo y complicidades  va ganando terreno a buen paso la propuesta constituyente que permitirá debatir con seriedad y compromiso el “Proyecto País, Venezuela Reconciliada” que el MID ha ofertado desde hace varios años, cuya inducción se adelanta en distintas regiones que a su vez la promueven y recibe amplia difusión nacional e internacional. 

La crisis estructural que padecemos ha demostrado con inhumana terquedad la “osteoporosis” que aniquila el esqueleto social venezolano y la urgencia de un tratamiento serio, unitario y eficaz que nos obliga a aplicar la mejor receta con la cual contamos. Esa exigencia no la podemos enfrentar nosotros solos. Necesitamos muchos compañeros de viaje. Ha llegado el momento de repartirnos las cargas para trepar la empinada cuesta que tenemos por delante.

Creemos y entendemos a los partidos políticos. Sin ellos no existiría el juego republicano de la democracia occidental. Hemos acompañado y ayudado en los últimos quince años a casi todos ellos en sus esfuerzos electorales y les hemos advertido de las trampas y tramoyas que el régimen tiende para evitar sus triunfos. Pero también somos sus críticos cuando olvidan que su obligación primordial es encauzar a toda costa, con decisión, tino, realismo y desprendimiento todas sus acciones en pos de la recuperación republicana. Les decimos con respeto, pero con claridad y energía que se les está pasando el tiempo para diagnosticar con acierto al régimen que enfrentamos y actuar en consecuencia. Ninguna organización social que se respete podría considerarse ausente de este compromiso. Lo ideal y práctico sería coincidir con premura en una plataforma unitaria representativa de la voluntad nacional para el rescate de lo que podamos salvar de este país.

Así están las cosas. Dejemos quieta a la MUD, que para esto no sirve; porque como dicen los abogados: “A confesión de parte, relevo de pruebas”. (Jorge Emiro Rangel)

*Excoordinador general del MID