Venezuela y el club Bilderberg Enrique Contreras Ramírez

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Desde la primera reunión del grupo Bilderberg (Holanda-1954), unas cien personalidades de la banca, políticos, miembros de la realeza, dueños de conglomerados, financistas internacionales o dueños de los principales medios de comunicación,  se reúnen cada año en complejos de lujo de Europa o América del Norte, bajo impenetrables condiciones de seguridad.

El fin de estas reuniones es el de analizar los escenarios geopolíticos de las regiones y ver con sumo cuidado hacia dónde hay que dirigir las orientaciones para que el capital se consolide y se duplique vertiginosamente.

Investigadores sociales que le han dado seguimiento a las actividades del Club Bilderberg, como Daniel Estulin, han llegado a la conclusión que uno de los principales objetivos del mencionado club es el de la permanente conspiración para imponer un gobierno mundial, donde el modo de producción capitalista globalizado dentro de una economía neoliberal predomine y así obtener el dominio de la economía mundial y de los gobiernos que se dan en los distintos países del planeta, no importándoles su identidad ideológica, llámense capitalistas o socialistas. La línea argumental de su investigación se centra en la presencia de un poder clandestino, extraño al quehacer democrático, que toma las medidas más trascendentes que aquejan a la humanidad, sin que la humanidad lo sepa, y que las estructuras del poder formal de los gobiernos de cada nación están sometidas a su control.

Pues bien, en su última reunión realizada en junio del 2016 en Alemania, concretamente en la ciudad de Dresde, se trataron asuntos relacionados con: “China; el problema de la migración en Europa, Oriente Medio, Rusia; Panorama político de EE.UU. y su economía; la seguridad cibernética; geopolítica de precios de la energía y las materias primas; precariedad y clase media e innovaciones tecnológicas”. Esta agenda de discusión aparece en la página web del Club Bilderberg.

El tema secreto de esa agenda, y que trataron de ocultar, fue lo relacionado a la sobrepoblación y donde indicaron y coincidieron que tal situación causaba una grave molestia a los fines del capital, pues la alta densidad de seres humanos en el poblamiento del planeta causa conflictividad social, conflictividad social que es producto de la pobreza y la miseria, pues la existencia de una inmensa mayoría de habitantes que no pueden cubrir sus necesidades básicas, como la alimentación, el vestido, la vivienda, la educación y el trabajo, es motivo de alzamientos, revueltas, procesos insurreccionales que le causan gran malestar al desarrollo del gran capital.

De allí que se plantearan y siguen planteando la eliminación o el despoblamiento del planeta y para tales fines se hace necesario programar la eliminación de un gran número de seres humanos, ya que hay demasiada gente, se calcula cerca de los 7 mil 500 millones de habitantes en toda la Tierra y la solución es liquidar buena parte de la misma.

De nuevo la tesis malthusiana sale a relucir en el Club Bilderberg. Robert Malthus sostenía que el exceso de población provoca graves problemas socioeconómicos en la sociedad, empeorando la calidad de vida; es el argumento que toma el Club Bilderberg para generar sus programas genocidas contra los países más pobres del mundo y donde se ignora, por sus intereses, que el problema real es la mala distribución de la riqueza, la concentración del capital en pocas manos, más los privilegios económicos y políticos de las clases dominantes.

Mi pregunta, ante esta realidad: ¿Será que Venezuela, por la crisis que padece en todos los órdenes, sobre todo en materia de salud, está incluida en el programa genocida del Club Bilderberg? (Enrique Contreras Ramírez)