Los tigres salvajes volverán a Kazajistán casi 70 años después 

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Kazajistán firmó el viernes un ambicioso plan para reintroducir los tigres salvajes en su territorio, cerca de siete décadas después de que la caza furtiva y la destrucción de su hábitat acabaron con las reservas de esos animales, oriundos del país.

El acuerdo, alcanzado con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), establece que ese país de Asia central vaya introduciendo gradualmente tigres Amur, pariente muy cercano del tigre del Caspio, que desapareció de la región de Ili-Balkhash, en el sureste, a mediados del siglo XX.

El fondo ha aportado 10 millones de dólares al proyecto que hará de Kazajistán el primer país en reintroducir una población de grandes felinos en un territorio después de que esta se hubiera extinguido.

El representante ruso de WWF, Igor Chestin, mostró su satisfacción con el acuerdo el viernes durante una rueda de prensa y dijo que se trataba de un “acontecimiento de importancia global”, aunque advirtió que reintroducir los tigres en un territorio tomará “años”.

“Pasarán años antes de que los tigres aparezcan en este territorio porque el territorio necesita ser preparado especialmente”, explicó Chestin a los periodistas.

El ministro de agricultura kazajo, Askar Myrzakhmetov, afirmó que los trabajos para “proteger especialmente el área natural, donde se planea restaurar la población de tigres” empezarán a principios del próximo año.

“De hecho, estamos hablando de restaurar un ecosistema completo, donde esta especie será reintroducida”,indicó Myrzakhmetov ante los medios.

Según un artículo científico sobre este programa, los tigres del Caspio vivían en una zona que, en la actualidad, abarcaría 13 países, con Turquía y China en sus extremos, hasta finales del siglo XIX.

La Unión Soviética aceleró la extinción con el desarrollo de la agricultura, que comportó la deforestación de parte del hábitat boscoso de los felinos, así como con sus presas, principalmente jabalíes y ciervos.

Se cree que el tigre del Caspio desapareció a mediados o a finales del siglo XX.

La población de tigres salvajes cayó en picado en el siglo pasado, de 100.000 a los 4.000 que viven en una docena de países en la actualidad.

En 2016, el WWF declaró a los tigres “virtualmente extinguidos” en Camboya, donde el último avistamiento de un tigre se remonta a 2007.