Qué significan las señales de mano que salvan vidas de los afectados por terremoto en México

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Señales utilizadas por rescatistas

Hay un ruido de motores, grúas, palas, socorristas y voluntarios gritando órdenes, familiares y amigos preguntando y sollozando.

De pronto, alguien alza su puño en el aire. El gesto lo van repitiendo varios dentro de la muchedumbre.

Es la señal de silencio y eso es precisamente lo que sucede.

Entre el bullicio y aparente caos en torno a un operativo de rescate y la desesperación por encontrar más sobrevivientes, los socorristas han tenido que crear un lenguaje visible e instantáneo con señales de mano para ser más efectivos en su labor.

1. Puño en el aire

El puño en el aire es tal vez el más importante.

Pide un silencio inmediato para que se puedan escuchar los posibles llantos o llamados de auxilio que provienen de la profundidad de los escombros.

Es una probable indicación de que alguien se encuentra con vida.

2. Palma abierta

Paso seguido, se puede pedir que nadie se mueva, porque eso puede también distraer y hacer más difícil la localización de las víctimas.

También porque los operativos de rescate son muy riesgosos y se debe tener mucho cuidado por dónde se desplaza o qué material se está sacando o cambiando de posición.

Un movimiento en falso puede terminar en catástrofe y poner en peligro a los supuestos sobrevivientes y los mismos socorristas.

La palma de la mano visible es la señal para quedarse quieto.

3. Levantar ambas manos

Si se da la buena fortuna de encontrar y llegar hasta un sobreviviente, es muy factible que se encuentre en mal estado.

La deshidratación es uno de los mayores riesgos para los que llevan varios días atrapados.

Llevarles agua lo antes posible es crucial y levantar ambas manos comunican rápidamente esa necesidad.

El agua también puede ser requerida por los socorristas y voluntarios que trabajan horas sin cesar, moviendo pesados bloques de cemento, metales y vigas caídas.

4. Índice extendido

Una vez se establezca si hay o no víctimas, es el momento de reanudar y redoblar los esfuerzos.

No hay tiempo que perder cuando se trata del rescate después de un sismo devastador.

Un dedo extendido en el aire es la orden para seguir trabajando.

Este código está siendo divulgado por las redes sociales y otros medios para que los que participan en las brigadas de rescate puedan coordinarse entre ellas.

También para que la ciudadanía esté familiarizada y respondan conforme cuando estén cerca de un sitio de rescate.