Festival de cine en Ecuador se proyecta para ‘construir cine y no solo ver películas’

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Fotograma de 'Sueño Mirkel' un filme del festival

Va por su tercer año y ya quiere plantarle cara al otro gran evento cinematográfico de Ecuador. El Festival Internacional de Cine de Guayaquil regresa a la ciudad con ocho días de proyecciones gratuitas para cineastas, cinéfilos y público en general. Se han seleccionado 119 proyectos de entre los más de 1.000 largometrajes, cortometrajes y documentales que recibió Renacer Films, la organizadora de un evento que arranca este sábado 16 de septiembre.

El País de España reseña que para las 72 funciones se han reservado 12 sedes -dos de ellas fuera de la ciudad- en las que no solo se proyectarán películas. Este festival fue pionero en incorporar a las citas con la gran pantalla talleres audiovisuales, un laboratorio de guión, foros entre profesionales y espectadores y la feria Cine en Construcción. Porque la idea no es solo servir de escaparate para las producciones de los 40 países participantes -con Colombia como invitado especial de esta edición-, sino construir cine.

 

“Comparándonos con Sudamérica, estamos atrasados en cine. Nuestros países hermanos ya tienen una industria muy avanzada. La falencia no son los profesionales. Hay universidades en el país y muchos se han ido a estudiar fuera. Ya hay cineastas profesionalizados en Ecuador. Tampoco es problema de la tecnología. Los equipos tienen un precio que está más al alcance de todos. El problema es la escritura del guion”, señala la productora del festival, Tatiana Pupulin. Lamenta que haya expertos de todas las áreas técnicas pero muy pocos guionistas. “Lo que le falta a Ecuador es aprender a escribir buenas historias; puedes grabar incluso una película con el celular, pero hay que mejorar en el tema del guion”.

Por eso, uno de los platos fuertes del festival es el Laboratorio de Guión. Hicieron una convocatoria para recibir propuestas y las dos historias seleccionadas serán analizadas por profesionales. La idea es que ayuden los jóvenes creadores a pulir sus guiones y que luego las lancen a concursar.

Después, hay que buscar apoyo. Para los proyectos en desarrollo, que no están terminados y no pueden participar en esta edición, el 22 de septiembre se organizará una feria audiovisual. Cine en Construcción será un espacio para exponer las propuestas y atraer inversores, recibir sugerencias y, sobre todo, fomentar la coproducción. “Van a venir cineastas colombianos que están interesados en la coproducción de películas. Esto es importantísimo porque para retirar fondos concursables, la coproducción es uno de los requisitos fundamentales. Al haber dos países participando en un proyecto, garantizas doble público”, revela Pupulin. Se ha reservado espacio en la feria para una propuesta colombiana y cinco ecuatorianas.

Las creaciones nacionales serán especialmente mimadas en el Festival Internacional de Cine de Guayaquil, con 32 trabajos en competencia en todas las categorías, incluida la primera película infantil. Entre ellas, está la de inauguración: Translúcido del popular actor Roberto Manrique. O el documental Si yo muero primero en homenaje al mito musical nacional, el cantante de pasillos Julio Jaramillo. O Waorani que describe la desaparición de la tribu amazónica al entrar en contacto con la sociedad moderna.

Pero Ecuador comparte protagonismo este año con Colombia que, como país invitado de 2017 -en las ediciones anteriores, fueron España y Argentina- presentará tres largometrajes de ficción, cinco cortometrajes y un largo documental. De los 119 filmes de Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Cuba, Estados Unidos, Etiopía, Francia, Gambia, Grecia, India, Marruecos, México, Nepal, Noruega, Palestina, Perú, Sahara Occidental y otra veintena de países, se seleccionarán 111 y todos se disputarán la Iguana Dorada. El premio del Festival Internacional de Cine de Guayaquil aspira a competir con el de La Orquídea, de Cuenca, para convertirse en referente cinematográfico nacional. “Guayaquil ha sido y es escenario fílmico”, defiende la productora. “Tenía que tener su festival”.