J.J. Villamizar, el eterno enamorado de San Cristóbal

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Orgullo de San Cristóbal (Imagen de Elena Velásquez)

Aunque nativo de Santa Ana (municipio Córdoba), es mucho lo que San Cristóbal le debe al Dr. José Joaquín Villamizar Molina, empezando por el hecho de haber sido quien dilucidó la verdadera fecha de fundación de la ciudad.

Don J.J. Villamizar, como mejor se le conoce, debe su nombre a su tío tercero, el general de la aristocracia pamplonense José Joaquín  Villamizar, primo hermano de su bisabuelo José del Carmen Villamizar, y desciende de  una distinguida y modesta familia santanense, formada por don Isaac Villamizar Jaime  y doña Ángela Molina Palma.

Homenaje al Dr. José Joaquín Villamizar Molina. El Concejo Municipal lo declaró cronista emérito de San Cristóbal. (Foto: cortesía)

Médico psiquiatra de profesión, asegura que llegó a ocupar el cargo de cronista, por el que se le conoce en toda Venezuela – siendo miembro fundador y decano de la Asociación de Cronistas de Venezuela-, sin proponérselo y casi sin quererlo.

—Estaba yo recién llegado al Hospital Central y de repente me llegó un oficio del presidente de la municipalidad, Don Luis Santander. Yo me asusté que un hombre tan pulcro y tan honorable, que me decía que me presentara en su despacho. Y me presenté. Me dijo: “Doctor, nosotros en la municipalidad, todos los concejales hemos pensado que usted, un hombre joven, que le gusta la lectura, se puede desarrollar en muchos campos, y hemos decidido nombrarle cronista de la ciudad”. Un terror inmenso recorrió mi cuerpo. Yo no estaba preparado para eso y le contesté con mucha educación: “Ay Don Luis, yo le doy las gracias, pero no soy digno de este honor; para ser cronista se necesita ser una persona muy ilustrada, tener una gran experiencia y pertenecer a distintos grupos sociales de la comunidad del Táchira. Yo no tengo esos privilegios” y le di las gracias—, reseñó.

J.J. Villamizar es un hombre de gran memoria y amplia cultura
Asegura que dos veces más lo llamó Don Luis y dos veces más le dio la misma contestación, hasta que una vez hubo un matrimonio en Córdoba, a la que también asistió Don Luis y un grupo de concejales. Recuerda que llegó a la fiesta alrededor de las 8 de la noche y su sorpresa cuando ve a Don Luis y éste lo interpela de la siguiente manera: “Doctor, nosotros en la municipalidad, junto con todos los  concejales, queríamos hacerlo cronista de la ciudad, queríamos elevarlo en el campo intelectual, en el campo humanístico y en el campo social, pero lamentablemente hemos visto que usted es un hombre que no tiene ningunas aspiraciones.

—Eso fue una puñalada en el corazón. Don Luis me hirió el amor propio. Yo lo interrumpí y le dije: “Don Luis, mañana voy y me presento en la municipalidad”. Y así fue como comenzaron mis 56 años como cronista de la ciudad—, aseveró.

Desde entonces ha escudriñado la historia de San Cristóbal con el rigor del método científico, quizás consolidado en el estudio de la psiquiatría, rama de la medicina en la cual se facultó en la Universidad Central de Venezuela.

Conocido por su memoria aventajada y su vasta cultura, quizás su mayor don es el dominio de la palabra,  tanto oral como escrita, como se refleja en su sapiente y grandilocuente oratoria y sus múltiples columnas, artículos, ensayos, poemas, y libros, que quedan de legado para las actuales y futuras generaciones, tales como “Instantes del Camino” (1980), “Ciudad  de  San Cristóbal,  viajera de los siglos” (1992), y “Ciudad de San Cristóbal” (2011), que nos hablan del devenir histórico de la villa hasta convertirse en ciudad cosmopolita.

Sin embargo, no se puede dejar de lado su rol como funcionario público del Concejo Municipal de San Cristóbal, ahora como personal jubilado tras pasar 56 años no solo emitiendo acuerdos propios de la municipalidad, sino dedicado a la investigación ardua en los archivos y hemerotecas del estado,  para buscar tesoros de nuestra historia y presentar un trabajo de calidad al alcalde de turno o al propio Concejo Municipal, sin detenerse en ver el transcurrir de las horas cuando algún archivo despertaba su curiosidad investigativa y no cesaba hasta saciar esa sed de conocimiento.

Su trabajo abnegado ha recibido también sus recompensas, otorgándole la ciudad de San Cristóbal, de la cual fue nombrado “Hijo Ilustre”, sus máximas distinciones como la réplica de la Llave de la Ciudad, la Orden  Ciudad  de San Cristóbal en el grado de Caballero, el Emblema de Oro de la ciudad en el año 2004, así como una Medalla de Oro en sus  50 años como cronista de San Cristóbal.

Miembro fundador y decano de la Asociación de Cronistas de Venezuela

Y pese a su jubilación, seguirá vinculado a la ciudad y el transitar de su cotidianidad, ahora como “Cronista Emérito”, un nuevo galardón que le fue conferido el pasado 21 de marzo por el Concejo Municipal de San Cristóbal, como reconocimiento al eterno enamorado de la Villa, que ha enternecido el corazón de la ciudad con las más dulces palabras en prosa y verso durante más de medio siglo, y escudriñado los más recónditos secretos de su alma, sembrados allí por las vivencias de quienes por ella han pasado desde la conquista hasta la contemporaneidad.

Por ese amor fecundo a esta ciudad, que como él mismo aseguró “la tendré siempre en mi corazón hasta el último día y aliento de mi vida”, J. J. Villamizar es Orgullo de San Cristóbal.

Con información del Concejo Municipal de San Cristóbal.