1. El día de la traición. El miércoles marca el fin de la Cuaresma y el inicio de la Pascua católica. En el recuento de los acontecimientos, según el Evangelio de San Mateo, después del Domingo de Ramos, el Sanedrín (aquel consejo de sabios de la fe judía, con autoridad en temas religiosos y civiles, se reunió para detener y matar a Jesús, incluso antes de la festividad de Pascua.

El miércoles antes de su muerte, Jesús estaba en Betania, en casa de Simón El Leproso. Mientras estaban sentados en la mesa de la cena, una mujer llamada María ungió la cabeza y los pies de Jesús con aceite costoso y los discípulos se indignaron. Varios preguntaron por qué el aceite no se vendía en lugar y el dinero dado a los pobres, reseña Prodavinci.

El Evangelio de San Juan dice que Judas Iscariote quería mantener el dinero para sí mismo porque “en realidad no le importaban los pobres” y era quien manejaba la bolsa común del grupo.

Luego Judas fue al Sanedrín reunido y ofreció entregarles a Jesús a cambio de dinero. A partir de este momento, Judas Iscariote buscaba una oportunidad para traicionar a Jesús.

En algunos países de habla inglesa este día también es llamado Spy Wednesday, en referencia a la intención de Judas Iscariote para traicionar a Jesús.

2. Celebración eclesiástica. La liturgia de la Iglesia Católica dedica la lectura evangélica al capítulo 26 del Evangelio según San Mateo, donde cuentan la traición de Judas Iscariote:

“Entonces uno de los Doce, que se llamaba Judas Iscariote, se presentó a los jefes de los sacerdotes y les dijo: ‘¿Cuánto me darán si se lo entrego?’

Ellos prometieron darle treinta monedas de plata. Y a partir de ese momento, Judas andaba buscando una oportunidad para entregárselo.

El primer día de la Fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: ‘¿Dónde quieres que preparemos la comida de la Pascua?’

Jesús contestó: ‘Vayan a la ciudad, a casa de tal hombre, y díganle: El Maestro te manda decir: Mi hora se acerca y quiero celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa.’ Los discípulos hicieron tal como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.

Llegada la tarde, Jesús se puso a la mesa con los Doce. Y mientras comían, les dijo: ‘En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar.’

Se sintieron profundamente afligidos, y uno a uno comenzaron a preguntarle: ‘¿Seré yo, Señor?’ El contestó: ‘El que me va a entregar es uno de los que mojan su pan conmigo en el plato.

El Hijo del Hombre se va, como dicen las Escrituras, pero ¡pobre de aquel que entrega al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para él no haber nacido!’ Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó también: ‘¿Seré yo acaso, Maestro?’ Jesús respondió: ‘Tú lo has dicho.’”

Durante tres días, desde el miércoles hasta el viernes, se realiza un antiguo ritual, aunque ha entrado en desuso, llamado Tenebrae u Oficio de las Tinieblas celebrado desde la tardía Edad Media.

Se trata de un rezo de la Liturgia de las Horas, el rito latino católico en torno a las horas canónicas, especialmente los llamado matinies (a la medianoche) y laudes (al amanecer), aunque su práctica puede ser realizada la tarde precedente.

Para llevar a cabo este rito se utilizaba un candelabro especial llamado tenebrario con 15 velas y cirios dispuestos en vértice, donde 11 de ellos representan a los apóstoles que permanecieron tras la traición de Iscariote, tres a las tres Marías (Salomé, de Cleofás y Magdalena) y la última, ubicada en la cúspide, representa a la Virgen María.

Tras el canto de los Salmos del rito se van apagando los sirios y las luces del templo hasta que, finalmente, sólo queda encendido el cirio más alto. La única luz era escondida tras el altar mientras se cantaba y se recogía la colecta.

Al concluir, se producía un ruido fuerte para representar la convulsión de la naturaleza ante la muerte de Jesús y el cirio era colocado de nuevo en su sitio y la feligresía se retira.

3. Tradición en Venezuela. El Miércoles Santo se realiza la procesión de El Nazareno, una de las tradiciones más representativas de la Semana Santa en Venezuela.

En ella, un Jesús con la cruz a cuestas y vestido de morado realiza un recorrido metafórico al calvario, seguido por miles de feligreses, muchos de ellos vestidos del mismo color.

A pesar de ser una tradición popular en todas las iglesias, El Nazareno de San Pablo, de la Basílica de Santa Teresa en Caracas, y El Nazareno de Achaguas, en el estado Apure, son las más famosas.

Se ha popularizado la tradición de adornar a la imagen con las orquídeas llamadas popularmente Flor de Mayo (Cattleya mossiae).

La imagen del Nazareno de San Pablo data del siglo XVII y estuvo en la Capilla de San Pablo, hasta que fue demolida en el siglo XIX. La escultura entonces fue trasladada a la recién construida Basílica de Santa Teresa.