Los Niños Cantores y el grupo Trabuco encendieron una Navidad muy tachirense

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Dirigidos por María Teresa Rivas, los niños alternaron con los ejecutantes.

Los Niños Cantores del Táchira y el grupo Trabuco decretaron el sábado en la noche una Navidad musical basada en un repertorio muy tachirense. Los chiquitos derrocharon inocencia y los grandes, la potencia de sus instrumentos, en un teatro de la UNET vestido con regalos, estrellas, banderas y la familia de Belén.

Abriendo, los Pequeños Cantores enternecieron y multiplicaron sonrisas entre el auditorio. Maternalmente dirigidos por Valentina Rivas y acompañados por la guitarra de Gustavo Roa, niños de tres, cuatro y cinco añitos entonaron sin pena y gesticularon con gusto las letras de varios clásicos universales de la Navidad.

Con el aplauso del teatro, aparecieron luego cuatro de los cinco talentos de Trabuco. Carlos Gerardo Vivas, veloz en la flauta; Gebi Méndez, concentrado con el contrabajo; Julio César Méndez, apasionado en el cuatro y la guitarra, y Luis Ángel Beltrán, versátil en el dominio de toda la percusión. La agrupación se desplazó cómoda por ritmos como el merengue, la danza zuliana y la bossa nova.

En el meridiano del concierto, la sorpresa: llegó al escenario la veteranía del clarinetista invitado don Mario Zambrano. Luego de saludar y agradecer la cita, el maestro se aferró a su instrumento para ejecutar ‘La Guaica’, entrañable pieza del recordado Abraham Colmenares.

Había espacio en escena para más virtuosos. A dominar el piano llegó Jean Carlos Ochoa y, a sentarse por primera vez junto a su padre en calidad de flauta segunda, Mario Zambrano hijo. Pero, sobre todo, uno a uno subieron las primeras, segundas y terceras voces de los Niños Cantores. Entre unos y otros, 34 talentos pendientes de las instrucciones de la joven directora María Teresa Rivas.

Más que un popurrí de aguinaldos, la noche se transformó en una gala de sentidos temas y composiciones muy propias, de firmas tachirenses, salidas del ingenio del arreglista Alejandro Rivas o bien rescatadas del inmortal Luis Felipe Ramón y Rivera, entre otros. ‘Una roja flor’, ‘Esta bella noche’ y ‘Niño venturoso’ entusiasmaron al público.

Con ‘Cantemos a coro’, ‘Precioso querube’, ‘Adorar al Niño’ y ‘Aguinaldo de Capacho’, la cita alcanzó su éxtasis. Se entretejieron cual guirnalda las ejecuciones de Trabuco con las voces de los Niños para consentir tantos oídos y acelerar tantos corazones.

Anunció la directora Rivas que con ‘Casta paloma’ cerraba la velada pero, ante la insistencia unánime de otro aguinaldo más, llamaron de nuevo a los Pequeños Cantores para, ahora sí entre todos, interpretar al remate eso que estuvo a la vista la noche del sábado pasado afuera del teatro de la UNET y en todo el cielo de San Cristóbal: una brillante y redonda ‘Luna decembrina’.

(Daniel Pabón)