La cantante estadounidense, Katheryn Hudson, mejor conocida por su nombre artístico Katy Perry, estuvo el pasado sábado en la Gala de los Premios Nacionales de la Igualdad 2017, realizada en Los Ángeles, donde dio un discurso en apoyo al colectivo LGTBI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, personas Transgénero e Intersexuales).

La interprete de I Kissed A Girl (Besé una chica) habló públicamente del debate interno que vivió durante años por haber recibido una educación ultra religiosa y lo mucho que le costó aceptar su sexualidad con naturalidad.

“Hablo sobre mis verdades y dibujo mis fantasías en estas pequeñas canciones de pop, por ejemplo: besé una chica y me gustó. Siendo sincera, hice más que eso. ¿Pero cómo iba a reconciliar eso con mi vida como joven criada en grupos de góspel y grupos juveniles que estaban a favor de los campamentos pro-conversión?. Lo que sabía es que tenía curiosidad e incluso entonces era consciente de que la sexualidad no era algo tan blanco y negro como el vestido que llevo puesto. Sinceramente, no siempre lo vi claro, pero cuando saqué esta canción en 2008 sabía que iba a empezar una conversación sobre algo que hacía mucha gente del mundo sentir la suficiente curiosidad como para querer cantarla también”, expresó.

Katy Perry creció en un ambiente religioso muy estricto. Tanto su padre como su madre son pastores protestantes y, en 2001, antes de su salto a la fama, lanzó una colección de canciones cristianas bajo el nombre de Katy Hudson.

“Cuando estaba creciendo me enseñaron que homosexualidad era sinónimo de abominación e infierno… Así que, durante la mayoría de mi inconsciente adolescencia, recé para ahuyentar mi lado gay en campamentos cristianos, pero en medio de todo aquello, en un giro de los acontecimientos, encontré mi regalo. Y mi regalo fue conocer gente fuera de mi burbuja, y mi burbuja empezó a estallar. Esta gente no era para nada como aquello que me habían enseñado a temer: eran las personas más libres, fuertes, bondadosa e inclusivas que jamás conocí… Dios mío, que revelación, ¡y no hablo del último capítulo de la Biblia”, manifestó.

Para finalizar, Perry reconoció que todo ese proceso de aceptación fue un camino largo y no se puede elegir a la familia, pero si se puede elegir a cuál tribu pertenecer.

(Martín Fernández/Redacción web)