La ola de frío ha obligado a la gente a resguardarse temprano en sus hogares.
La ola de frío ha obligado a la gente a resguardarse temprano en sus hogares.
La ola de frío ha obligado a la gente a resguardarse temprano en sus hogares.

El “pacheco”, como se conoce al frío decembrino, se quedó atrás; no obstante, dejó una ola de frío que ha obligado a los tachirenses a sacar los abrigos del armario y a resguardarse temprano en casa.

Estiman los meteorólogos que el frío continuará, aunque también habrá días soleados, es decir, alternabilidad entre sol y frío, e incluso bochorno, que han sentido los sancristobalenses pasada ya la mañana.

El meteorólogo Ramón Ostos habló del tema y dijo que el estado Táchira ha tenido doble influencia de la situación “debido al ascenso de bandas de nubosidad provenientes del sur y del suroeste, que han alimentado más las precipitaciones y las bajas temperaturas en nuestra región andina”.

Precisó que su comentario se refleja en el registro de las temperaturas mínimas tomadas en la estación meteorológica de El Zumbador, perteneciente al Instituto de Meteorología e Hidrología del Ministerio del Ambiente (Inameh), de entre 9.3 y 16.2 grados que han sentido en la montaña y el área metropolitana de San Cristóbal; específicamente el dos de enero fue de 9.4 grados en el Páramo El Zumbador,  llegó a 9,6 grados el nueve de enero.

En la zona metropolitana las temperaturas han estado por el orden de los 16,2 grados durante los últimos días, de acuerdo a la información suministrada por el comandante Luis Vargas, de Meteorología de la Fuerza Aérea.

De hecho, en su cuenta @Meteovargas, informó ayer en la mañana que los municipios metropolitanos amanecieron con temperatura de 16.2 grados en los 986 metros sobre el nivel del mar, la cual es la más baja de los últimos tres años.

En cuanto al bochorno, prácticamente inaguantable de los que muchos se quejan en contraste de cuando hace frío, el especialista Ostos comentó que “es debido a que veníamos de varios días sin radiación solar, y por ende los primeros rayos solares que penetraron este miércoles a la superficie terrestre dieron esa sensación térmica, pero las corrientes de aire frío persisten”.

— La tendencia es a mejorar en los días venideros, y no se descarta la presencia de lluvias atípicas para un período que se definía como seco, pero que a partir de diciembre de 1999 y de acuerdo a un análisis muy personal, se ha cambiado el patrón del clima en la región a excepción de la presencia de los fenómenos de El Niño y La Niña.

Explicó que los especialistas calculaban que el período comenzaría en diciembre, una vez terminado el periodo lluvioso en noviembre, y culminara a mediados de abril, cuando se espera, comiencen nuevamente las lluvias en el país, pero debido al cambio climático y al calentamiento global, a partir del año 1999 estas condiciones han cambiado y se estima que la ola de aires fríos se pueda extender hasta el mes de marzo.

Considera que el frío persistente ha sido posiblemente “una consecuencia o producto del enfriamiento que está afectando al globo terráqueo, pero analizando el comportamiento de las corrientes atmosféricas, se ha observado que los flujos de vientos alisios provenientes del norte han venido transportando bandas de nubosidad o restos de frentes fríos y las denominadas vaguadas que penetran a nuestro país por la franja norte costera, enfilando dichas corrientes de aire húmedo y precipitaciones hacia occidente, específicamente a los estados andinos Trujillo, Mérida y Táchira e incluyendo Falcón y Zulia.

— Cuando se habla del enfriamiento global, está relacionado con un mayor enfriamiento de los casquetes polares, lo cual aunado a las circulaciones atmosféricas producen un mayor enfriamiento de la tierra, según lo indican estudios recientes de la Organización Meteorológica Mundial y de la Nasa, lo cual tiene muy preocupados a los meteorólogos de todo el mundo.

Recordó que “el tiempo meteorológico es dinámico, cambiante, por lo que es difícil en estos tiempos hacer un pronóstico extendido, por lo que hay que estar dedicados constantemente, las veinticuatro horas, pendientes de las imágenes satelitales e informes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Nasa”.