235Una “dolarización informal” registra la economía venezolana al permitirse que algunos bienes en el país se vendan en dólares, que su precio establezca a tasa Simadi o al tipo de cambio paralelo, sostienen analistas. Luego de autorizar a las líneas aéreas a vender boletos bajo esta modalidad, se evalúa que también puedan realizarlo las automotrices, lo que abre una “ventana” para que otros sectores con alto componente importado también puedan vender en divisas.

Otros bienes ya en el país ejecutan esta estrategia. Muchos inmuebles y autos particulares han sido vendidos en divisas, especialmente por aquellas personas que se han ido a vivir al exterior. En el caso de los aparatos electrónicos como celulares y línea blanca, se tasa al precio del dólar no oficial, al igual que productos importados considerados no prioritarios. Esta modalidad -explican- ha generado una distorsión de los precios en el mercado interno y una alta inflación.

A juicio del economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela, Humberto García Larralde, la actual situación crítica de la economía tiene su raíz en la política cambiaria que ha congelado durante años el precio del dólar a niveles “que no corresponden con su verdadero valor” y que ha hecho al país “sumamente dependiente” de las importaciones. Al tiempo -dice- que se redujo la capacidad de respuesta del sector privado por los procesos de controles e intervención estatal, publicó El Mundo Economía y Negocios.

“Ante la restricción de las divisas y el tener que repartirlas con muchos sectores, que antes producían internamente, hace que no alcance para que todos puedan adquirir las materias primas necesarias para la producción. Este tipo de medida de permitir que algunos bienes se vendan en dólares o que tengan como referencia la tasa no oficial, lo que refleja es la limitación en la entrega de divisas y una escasez desbordada que obliga al Gobierno a aceptarla”.

García Larralde recordó que muchos bienes ya están “dolarizados”; es decir, se fijan con base al dólar paralelo, lo que califica “de grave”, ya que en el país los salarios son en bolívares. “La economía está dolarizada en términos de precios porque muchos bienes y servicios tienen como referencia el mercado no oficial. Si hoy en día se permite con la Ford, se hará con otras automotrices y/o con otros sectores que tengan un alto componente importado”.

Román Gutiérrez, miembro de la firma Dinero Inteligente, señaló que la “dolarización informal” es un proceso espontáneo en respuesta al deterioro en el poder adquisitivo de la moneda local. Explica que ante un control de cambio y un marco hiperinflacionario, las empresas usan sus inventarios y activos físicos como mecanismos de cobertura de riesgo.

“Venezuela se enfrenta a una dolarización informal forzada por etapas: vehículos, inmuebles, pasajes, podrían ser solo el inicio. Bienes y servicios que para producirlos ya no hay dólares, y para comercializarlos ya no es rentable hacerlo en bolívares. Esto completa forzadamente una perniciosa dolarización informal; en vez de adoptar al dólar como moneda legal, se crean mercados privilegiados. La dolarización informal tiene consecuencias lamentables para el funcionamiento de la economía de un país”.

Para García Larralde aceptar esta medida representa el “fracaso de la política de control de cambio”, y aunque -a su juicio- existe una caída del ingreso por las exportaciones petroleras debido a un precio promedio del barril de crudo en $47, afirmó que “se despilfarró el ingreso petrolero y no se cuenta con ahorros suficientes para paliar la baja de los ingresos. Igualmente en momentos de bonanza que tuvo la actual administración ya se había observado desabastecimiento”.

Hay control, pero…

Muchos se preguntan si permitir que se vendan bienes en divisas, no colide con los convenios que establecieron el control de cambio desde 2003. Sin embargo, según explicó el abogado y experto en leyes cambiarias, Luis Alberto Rodríguez, el Gobierno abrió esta posibilidad luego de aprobar nuevas providencias y resoluciones que han dado paso a operaciones cambiarias a través de los sistemas que se han creado para abastecer de divisas al sector privado, es decir, el Sicad 1 y 2 y el Simadi.

“Con la modificación de la Ley de Régimen Cambiario se abrió más este mercado. Hay algunas limitaciones en cuanto a la adquisición de divisas por montos, pero con el Simadi aparentemente se prevé ejecutar ciertas operaciones cambiarias o utilizarse como referencia”.

Ante el resurgimiento de algunos economistas que señalan la necesidad de dolarizar completamente la economía, Rodríguez recuerda que el artículo 318 de la Constitución Nacional, “cierra por completo el camino a una dolarización y abre la puerta en cuanto a una moneda común en Latinoamérica como el Sucre”.

Para el presidente de la Asociación Nacional de Usuarios y Consumidores (Anauco), Roberto León Parilli, es incomprensible que se autorice la venta de algunos bienes en divisas. “Cómo hablar de pagar bienes y servicios en dólares en un país que tiene control de cambio, donde comprar dólares significa acudir a un mercado que es ilícito y especulativo. Nos están mandando a comprar en esa zona gris porque el Estado no otorga ninguna válvula con la que podamos comprar esos bienes”.