Día Internacional para la Reducción de los Desastres

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La acepción general de desastre es un suceso natural o provocado por el ser humano o un imprevisto que afecta negativamente la vida de las personas, al bienestar individual o colectivo, a las infraestructuras y a la comunidad, lo cual origina a menudo cambios comunes en la sociedad, en los ecosistemas, en el medio ambiente y frecuentemente en el hábitat. Existen los siguientes tipos de desastres: natural, el suceso lamentable es ocasionado por la naturaleza; entre el mismo están el desbordamiento de los ríos; los tsunamis causados por el deslizamiento de olas de gran energía y de tamaño variable, cuando un fenómeno extraordinario desplaza verticalmente una gran cantidad de agua; los deslizamientos de laderas debido a lluvias torrenciales, pendientes altas, rellenos artificiales…, tecnológicos, producidos a causas de accidentes industriales, derrames químicos, explosión de gases, accidentes de tránsito terrestre, aéreos y marítimo y las catástrofes provocadas por el ser humano, clasificados como bélicos y antropogónicos. Entre los primeros se encuentran los desastres generados por la mano del hombre al emplear armas, violencia y otras imprudencias. Entre las segundas, son los causados por las personas, tales como: incendios, inundaciones y derrames debido a impericias o descuidos, y tecnológicas por fallas humanas.

La experiencia indica que existen una secuela de etapas y fases de los desastres, lo cual conduce a la denominación de “ciclo de los desastres”. Entre las mismas se tienen: gestión de riesgos, consistente en un proceso eficiente de planificación, organización, dirección y control destinado al análisis y la reducción de riesgos; áreas y componentes, para estudiar las amenazas, vulnerabilidades, reducción de peligros, prevención, rehabilitación y reconstrucción de lo afectado. Asimismo, para evaluar las etapas y las fases de los desastres, hoy día los diferentes organismos que velan para evitar que sucedan esos hechos, disponen de una serie de medidas. Algunas de ellas son: medición no estructural, para alertar sobre construcciones en zonas sísmicas, medidas estructurales para orientar se hagan diques de contención en áreas comunes de inundaciones, dimensión de gestión a corto plazo, como limpieza de drenajes; la mitigación para aminorar los daños de los eventos catastróficos, la preparación trata de predecir con antelación determinadas tragedias; durante, es el proceso que se lleva a cabo luego de sucedido el fenómeno natural; la respuesta, son las actividades puestas en práctica después de acontecido el evento; la rehabilitación, período de transición al terminar la emergencia; y la reconstrucción, es la reparación de la infraestructura dañada.

Al ocurrir los desastres se presentan unas cuantas consecuencias. Las más notables son: pérdida de la capacidad operativa de una organización, de la sociedad y de una región geográfica, cambia el desarrollo habitual de las medidas aplicadas, es prioritario la concertación entre el sector público y privado en las operaciones de emergencia, destruye parte importante de la comunidad, obstruye la aplicación de los servicios vitales, cese de la mayoría de las funciones de las organizaciones de la colectividad, impide a las comunidades adyacentes el envío de auxilios y ayuda. Sucesivamente, si se previenen, no cometer muchos abusos, descuidos y negligencia en la aplicación de métodos y medidas para evitar y disminuir los desastres, podemos aminorar sus efectos dañinos.

Con la finalidad de promover una cultura mundial de reducción de los desastres naturales, basada en la prevención, la mitigación y la preparación, el 21 de diciembre de 2001 la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la Resolución 56/195, “decide seguir observando anualmente, el segundo miércoles de octubre, el Día Internacional para la Reducción de los Desastres…” En tal sentido, el 21 de diciembre de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la Resolución 64/200, “decide designar el 13 de octubre como fecha para conmemorar el Día Internacional para la Reducción de los Desastres”. En dicha resolución expresó: Hogar, seguro hogar: reducción de la exposición, reducción del desplazamiento. La campaña de 2017 para este día busca sensibilizar a la opinión pública mundial sobre una serie de acciones políticas y prácticas que se han aplicado con éxito para reducir la exposición a los desastres en distintas comunidades y con las que se ha contribuido a salvar hogares y medios de vida. Esto representa un gran desafío, que solo se puede superar a través de la coordinación, la cooperación y la colaboración entre los diversos grupos implicados. Organización de las Naciones Unidas.

La celebración de esta fecha, dedicada a la reducción y evitar los desastres, es una oportunidad para que las personas y las comunidades reduzcan su riesgo frente a los desastres e incrementen el grado de sensibilización en cuanto a la importancia de su reducción. Además, es un día para motivar a los ciudadanos y los Gobiernos para formar parte en los esfuerzos dirigidos para establecer comunidades y naciones que superen las consecuencias de los desastres. Aunado a los esfuerzos de la ONU sobre la reducción de los desastres, varias organizaciones han alertado sobre esos fenómenos naturales. A tal efecto… “bajo el eslogan de la campaña “Conocimiento para la Vida”, estamos buscando que los Gobiernos, las autoridades locales y las organizaciones de la sociedad civil envíen nominaciones de comunidades que deban declararse Campeonas de la Reducción del Riesgo de Desastres por los esfuerzos realizados”.

Para prevenir muchas pérdidas humanas y materiales debemos tener presente: ubicación de los centros de salud más cercanos, poseer un botiquín y una mochila de emergencia, coordinar puntos de encuentro con la familia, evite usar llamadas de celular, en su lugar comuníquese con mensajes o usar el Internet, ayuda a los más necesitados y colabora en todo lo que esté a su alcance. Al recordar el Día Internacional para la Reducción de los Desastres, todos estamos obligados a practicar las recomendaciones, para evitarlos o por lo menos disminuir sus consecuencias. De nuestra sapiencia depende aminorar y evitar la proliferación de los desastres en su máxima expresión…

(Alejo García S) /

ingalejogarcia@gmail.com