El exalcalde durante una audiencia de juicio, en 2014.
El exalcalde durante una audiencia de juicio, en 2014.
El exalcalde durante una audiencia de juicio, en 2014.

Daniel Ceballos cumplirá este martes 13 la cifra redonda de 1.000 días detenido por el Gobierno. Pero su caso, judicialmente hablando, está tan igual de incipiente como el mismísimo día 1. Pareciera que el tiempo se le devuelve al exalcalde de San Cristóbal.

Como el Tribunal 15 de Juicio del área metropolitana de Caracas duró hace unos meses más de 15 días sin despacho, la jueza del caso resolvió lo que señala el Código Penal: que el juicio por rebelión civil y agavillamiento debía ser anulado y repuesto. O, dicho de otro modo, empezar de cero.

Iniciado originalmente en septiembre de 2014, ya el juicio de Ceballos estaba en su recta final: habían declarado 14 testigos, incluidas las tres rondas del gobernador José Vielma Mora, y solo faltaban por comparecer cuatro personas. “Todo lo pasado quedó nulo”, confirmó su abogada defensora, Ana Leonor Acosta.

Justo este martes, cuando se cumplan 1.000 días desde la tarde de aquel 19 de marzo de 2014 de su detención en un hotel de Caracas, el líder político está convocado al Palacio de Justicia para celebrar -nuevamente- la audiencia de apertura de juicio. ¿Se realizará? Nadie lo sabe, pero existen dos antecedentes inmediatos adversos: le fijaron fecha para el miércoles pasado y no lo trasladaron; la anterior cita era el 1° de diciembre, pero la audiencia se suspendió.

“Por todo esto es que decimos que Daniel Ceballos está preso y sin juicio”, evaluó Acosta. Pero la dilación de la justicia no solo afecta al también dirigente de Voluntad Popular, sino a todas las cientos de causas que cursan ante el Tribunal 15.

Mientras tanto, Ceballos pasa sus días aislado en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia en Caracas. Está en una celda encerrado todo el día, sin derecho a salir ni a hacer llamadas, a diferencia del resto de los internos. Con un custodio siempre en la puerta, solo traspasa los barrotes para recibir visitas; aunque, por ejemplo, el último jueves le negaron este derecho a su abogada defensora.

El Helicoide es el sexto lugar de reclusión que ha tenido Daniel Ceballos en dos años y nueve meses. Inicialmente le asignaron Ramo Verde, donde a veces podía comunicarse a gritos, entre celdas, con Leopoldo López; luego lo enviaron a la cárcel 26 de Julio de San Juan de Los Morros, donde se sometió a una huelga de hambre; después al Helicoide, por breve lapso, hasta que la juez por razones de salud le otorgó el beneficio de casa por cárcel. Alegando un supuesto plan de fuga, y tras permanecer un año en un apartamento del este de Caracas, lo regresaron por corto tiempo a la penitenciaría de Guárico. Y de allí a su celda actual, esa donde este martes cumplirá 1.000 días preso.(DP)