El día que Gerardo Carrero volvió a casa, con una “ligera libertad”

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La bulla del desfile ferial se confundía con la música en casa de los Carrero. (Foto/Daniel Pabón)
La bulla del desfile ferial se confundía con la música en casa de los Carrero. (Foto/Daniel Pabón)

Gerardo Carrero tuvo que esperar dos años y siete meses para vivir lo que todas las noches soñaba en “La Tumba” y en el Helicoide del Sebin: volver a la quinta Carolina, su casa de la urbanización Los Naranjos en San Cristóbal. Lo hizo a las 4:56 p.m. de este sábado, después de que ocho camionetas de inteligencia lo esperaran en el aeropuerto de La Fría y de que le desviaran sus maletas hasta Santo Domingo. Llegó sin equipaje a abrazar a los suyos, a llorar, a reír, a hacerse fotos y dar un discurso a los amigos que lo esperaban.

Y lo esperaban, por lo menos, desde las 9:00. En el garaje de la casa oficiaron una misa de acción de gracias, muy concurrida. “Gracias Madre por la libertad de mi hijo”, se leía en una pared, junto a un gran cuadro con la imagen de la Virgen de Guadalupe. En la vivienda del vecino, entre tanto, desplegaban una bandera nacional gigante que tapizó todo el frente.

El joven, de 28 años, asegura que se reencontró con un país destruido. “Siento que me conseguí con una celda mucho más grande”, dijo a Diario La Nación en las primeras declaraciones que ofrece a los medios desde su liberación, el pasado 31 de diciembre, junto a otros seis de los denominados presos políticos. “Ahora hay que ratificarle a los ciudadanos el compromiso de la juventud venezolana de seguir luchando por la libertad y por las generaciones futuras”, comentó el también padre de dos hijos. Se refería a niñas como las dos que alzaban una pancarta con la frase “Bienvenido mi guerrero”.

De saco, camisa y pantalón, reflexionó sobre el porvenir nacional. “Debemos asumir esfuerzos”, consideró. “No podemos permitir que el régimen nos imponga su sistema, pero tampoco que actores políticos de la oposición que manejan una posición acomodaticia desarticulen acciones”, opinó el joven de tendencia independiente.

Calificó la suya como una “ligera libertad”. Mantiene abiertas tres causas en igual número de tribunales de Caracas: una por conspiración a la rebelión, imputado hace año y medio; la segunda por daño a la propiedad pública, en el contexto de una situación irregular que se dio meses atrás en el Sebin; y, la última y principal, por las protestas sociales del 2014. Carrero era uno de los jóvenes de la acampada opositora frente al PNUD. Ahora deberá presentarse en tribunales cada 15 días y, además, asistir a las audiencias de juicio, que continúan.

¿Se dedicará a la política? “Hemos emprendido esa carrera antes, durante y después de la prisión, venimos de las filas del Movimiento Estudiantil”, recordó el exalumno de la UCAT mientras, al fondo, sonaba a todo volumen la canción de su campaña como candidato a diputado a la Asamblea Nacional, que perdió en 2015.

Rodeado de tantas muestras de afecto, Carrero agradeció a todo el pueblo del Táchira, a su familia y vecinos que confiaron en él. “Los temores se quedaron en la cárcel, donde forjé un crecimiento personal y familiar muy importante en mi vida”, evaluó, antes de seguir repartiendo abrazos, sonrisas y palabras. Más de un transeúnte de Los Naranjos, al notar la alegría en la quinta Carolina, tocó corneta y gritó “Libertad”.

Daniel Pabón