Entrevista a dos voces: Márquez y León, humor en serio

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Hablan distinto. Luis Vicente León se mueve entre eventos, clientes y oficinas. Laureano Márquez se desplaza por shows, públicos y camerinos. Mientras el primero, presidente de la encuestadora Datanálisis, le explica a Diario La Nación que los CLAP focalizaron a un culpable, porque cuando un pueblo se levanta al ver que no llegó la bolsa no lo hace contra el supermercado, sino contra el gobierno; el segundo, escritor y articulista, extrema que lo único que le queda por hacer al poder es que instale campos de exterminio.

Ambos encarnan una equilibrada balanza entre análisis y humor, “una combinación extrañísima”, en palabras de Márquez. Fusionados en un solo guión, el economista y el politólogo están presentando por el país el espectáculo “Yo tuve TV”; una radiografía nacional bajo un formato de homenaje a la televisión venezolana. Este viernes 8, a las 7:00 p.m. le toca a San Cristóbal en la Casa Sindical, pero antes de montarse al escenario, ofrecieron respuestas a preguntas similares sobre la coyuntura nacional, a ratos con comicidad y a ratos con solemnidad. Hablan distinto, pero en la misma clave.

De cómo este país es atracado a mano armada

Laureano Márquez
Laureano Márquez

-En su artículo más reciente, usted le objeta al vicepresidente Istúriz que esté anotando los nombres de quienes se meten con Maduro por Internet. ¿Qué le sucede a los gobiernos que nos escuchan las críticas?

-Los gobiernos que son intolerantes a las críticas tienen dos caminos: el fracaso estruendoso o la tiranía absoluta, que es la única manera de mantenerse. Los gobiernos que no oyen las críticas son gobiernos prepotentes y que simplemente no avanzan, son un fracaso en la historia.

-¿Habrá referéndum revocatorio?

-No sé. Yo trabajo para que se dé. No estoy seguro de si se va a dar porque me parece que a este gobierno le afecta tanto el referéndum revocatorio que va a hacer todo lo que pueda y lo que no pueda para que no se dé. Sin embargo, a mí me parece que si no hay referéndum revocatorio es peor para el gobierno, que si lo hay. Es decir, me parece que este gobierno está atrapado porque, si no hay revocatorio, aquí va a haber otra cosa mucho peor que un referéndum revocatorio para el gobierno. Lo que pasa es que Venezuela es un país un poco impredecible en estos tiempos, Venezuela es un país raro, cualquier cosa puede pasar. Este es un país tan misterioso que, incluso, en una de esas va y se salva. El país es tan inescrutable porque el país no está en manos de gente predecible; el país está siendo atracado a mano armada. Es como cuando a mí me secuestraron: cuando yo estaba en el secuestro no podía predecir nada, porque estaba a merced de unos malandros que me tenían secuestrado; tanto podían pegarme un tiro como podían dejarme libre. Para mí la situación es exactamente la misma.

-Ahora les van a meter uniformes escolares a las bolsas de los CLAP. ¿Qué más puede caber en esa bolsa clientelar sin que se reviente?

-(Risas). Hay una cosa que no cabe en esa bolsa, definitivamente: la dignidad del pueblo venezolano. Creo que el gobierno, cada vez que trata de solucionar alguno de los problemas que él mismo ha creado, no hace sino empeorar las cosas. El gobierno nacionalizó el bachaqueo y, al expropiarlo, va a suceder como todas las cosas que el gobierno expropia: va a ser un fracaso, o sea, ahora ni siquiera vamos a tener bachaqueo.

-¿Qué extraña de la época en la que hubo buena televisión?

-Extraño el debate de ideas, el que se hacía entre personas que pensaban distinto y que se podían sentar a debatir razonablemente cosas. Eso lo extraño mucho. Extraño la televisión libre, donde se podían decir críticas sin que eso significara que el gobierno te persiguiera, te multara, te maltratara o te insultara por el canal del Estado. Extraño ese país de relativa tolerancia que conocimos y que se manifestaba en la televisión.

-¿Encuentra algo malo en trabajar y compartir escena con Luis Vicente León?

-Cónchale, debe haberlo, pero no se me ocurre ahorita (risas). No, a mí me parece excelente. Nosotros, además de buenos amigos, compartimos muy bien el escenario porque nos complementamos: él tiene información, análisis y data fresca, y yo tengo un poco de humor para ayudar a hacer digeribles todas esas cosas difíciles que él nos ofrece. Y a veces es al revés: yo creo que Luis Vicente se ha dado cuenta que lo que él habla es tan difícil y tan duro, que tiene que incorporarle un toque de humor para que no se vuelva tan trágicamente dramático.

De cómo el populismo de los CLAP es infinito

Luis Vicente León
Luis Vicente León

-En entrevista anterior con Diario La Nación, usted vaticinaba que veríamos el fenómeno del contrabando al revés. Eso ya está ocurriendo. ¿Qué nos espera ahora, con una eventual reapertura de la frontera?

-Una vez que tenemos una reducción en la cantidad de productos en el mercado negro y una contracción de la producción y de las importaciones, mezclado con una inflación galopante, ya entonces los estímulos del contrabando se voltean. Ese bachaquero que antes hacía una cola larguísima para poder conseguir un producto regalado que ahora no consigue, se voltea hacia Colombia o Brasil para traer la mercancía y abastecer adentro, revendido. Cuando se consiguen la frontera cerrada, van a luchar. El cierre antes no era tan importante, pero cuando ya estamos hablando de que esos bachaqueros en calle no consiguen sus productos aquí, y tienen que ir a Colombia para traerlos, simplemente si se consiguen con una tanqueta la van a pasar (…) Eso es imparable, porque al final quienes necesitan poder cubrir sus necesidades estarán indignados de que no los dejen (pasar), y los revendedores, al final de cuentas ese es su trabajo.

-¿Habrá referéndum revocatorio?

-Es muy difícil que el gobierno lo impida permanentemente, a menos que haya una figura distinta como un pacto o una renuncia. La pregunta, para mí, es cuándo, porque al final yo creo que el referéndum, o la negociación, o la renuncia, va a ocurrir, pero lo que pasa es que en el 2016 el tema es más complicado de lo que la gente prevé. En el 16, si hubiera referéndum, habría que convocar a una elección inmediata, y esa elección jamás la podría ganar el gobierno, como tampoco podría ganar un referéndum. Y cuando estamos hablando de si puede o no haber referéndum en el 2016, la pregunta real es: ¿está dispuesto el gobierno a entregar el poder? Hoy, la oposición no está con el poder de negociación suficiente para obligar a que eso ocurra.

-Ahora les van a meter uniformes a las bolsas de los CLAP. ¿Qué más puede caber en esa bolsa clientelar sin que se reviente?

-Pueden meter de todo; becas, medicinas, repuestos… al final el populismo es infinito. Tú puedes establecer una relación clientelar y acercarte a la población como el bueno que les entrega cosas. El problema es que no tienes cosas. Los dos problemas de los CLAP son, el primero, que no hay productos ni bienes ni dólares para obtenerlos, y el segundo, que la capacidad de distribución del Estado es mínima.

-¿Qué extraña de la época en la que hubo buena televisión?

-Extraño que podías ver un periodista crítico con el gobierno y con la oposición, que tenía la capacidad de retar y que no estaba condenado por la polarización. Que era objetivo y que el medio le permitía hacer su labor integral. También extraño la potencia de esos grandes programas y periodistas que eran capaces de influir en la opinión pública, que obligaban a un candidato de cualquier tendencia a estar ahí para tratar de conectarse con la gente.

-¿Encuentra algo malo en trabajar y compartir escena con Laureano Márquez?

-Hay algo terrible: que nunca puedo estar completamente serio (risas), no importa del tema que hable, al final siempre le busca la vuelta para que yo me tenga que reír en el escenario. Y además, reírme de mí mismo. Es un placer trabajar con un profesional de altísimo nivel como Laureano, un tipo profundo, serio, comprometido e inteligente.

Daniel Pabón