A 20 mil bolívares está el kilo de arroz y el azúcar no se ve en San Cristóbal

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Los productos de la dieta básica siguen subiendo de precio y la colectividad asegura que debe hacer “maromas” para “medio comer”. (Foto/Tulia Buriticá)

“Maromas tenemos que hacer para medio comer, porque ahora ya no podemos decir que nos alimentamos; si conseguimos harina hoy, desayunamos con la arepa, así sea sola, que es lo más frecuente, pero mañana no tenemos arroz, porque si vamos al mercado o no es igual, no tenemos para comprarlo porque, aun cuando no han empezado a pagar el último aumento de sueldo, tampoco tenemos plata porque, con la misma que se cobra, con la misma se queda uno sin nada y con muy poco comprado para la comida”.

El comentario lo hizo “María”, una usuaria que preguntaba el precio del arroz en los establecimientos de la urbanización Juan Maldonado, de La Concordia, donde se vio el kilo entre 17 mil 500 y 20 mil 750 bolívares, un producto que terminó no comprando porque no le alcanzaba el dinero, aunque -dijo- pensaba sustituirlo por plátano o papa, “porque la yuca no rinde para nada”.

Y es que por ese sector comercial de la capital tachirense, contrario a otros momentos, no se vieron los productos secos, como arroz, pasta, aceite, a granel al aire libre, como en otras ocasiones los tenían los bachaqueros, que al parecer desaparecieron. Lo que sí se vio en dos o tres puestos de la avenida Exposición fue azúcar, a 27 mil bolívares el kilo, “de abajo (Colombia), porque la venezolana no la hemos vuelto a ver desde hace mucho”.

Azúcar no había en los establecimientos formales, con excepción de un local en el que la vendían, pulverizada, a 35 mil bolívares.

“Azúcar tenemos meses que no la vendemos, porque no nos la han traído” -señaló un vendedor-, mientras otro aseguró que ni arroz ni azúcar vendían desde hace cinco años.

Harina de maíz se vio a 25 mil bolívares el kilo; el medio kilo de pasta (fideos) a 16 mil bolívares; el aceite de litro a 40 mil bolívares; el kilo de mayonesa a 45 y 50 mil bolívares; el medio kilo a 25 mil; la sal a 2 mil y 2 mil 160 bolívares.
— ¿Hay escasez de productos?

A falta de azúcar, sal, dicen bromeando algunos comerciantes que sí tienen el producto. (Foto/Tulia Buriticá)

— No sé, yo tengo lo que usted ve; vaya a otros establecimientos para que usted saque una conclusión -respondió un comerciante-.

Y es que, al menos en esa zona, los vendedores formales no tenían azúcar. Sí tenían el resto de productos, por cuyo precio prácticamente preguntaban usuarios cada minuto y donde no faltó el mal humor de la gente, manifestado en cuanto conocían los precios.

La siguiente pregunta era sí tenían punto, a lo que la mayoría manifestó que no, efectivo o transferencia, ante lo cual parece que la gente, según se observó, en esa zona de mayoristas obviamente que compraba los bultos de comida.

De acuerdo con los comerciantes, ellos viven un drama que consideran “mayor”, por cuanto aseguran que asiduamente suben los precios y cada día se descapitalizan, de manera que cada vez pueden comprar menos productos.

Eso sí, los productos que tienen -coincidieron- son venezolanos, pero no porque los fabricantes se los hayan vendido, pues denunciaron que “los privilegiados” no les venden a ellos y, si les venden, solamente les entregan uno o dos productos.

De allí que prefieren comprar “bachaqueado”, que les sale prácticamente igual que a los distribuidores “privilegiados”, porque ante la falta de quien les distribuya y la alternativa de salirse del ramo y no hacer nada, prefieren seguir sirviendo en el comercio garantizando productos que, saben, no son ni baratos ni accesibles para la mayoría de la población, que ni “bachaquea” ni contrabandea y sencillamente lo que devenga es un sueldo mínimo.

Marina Sandoval Villamizar