Los puestos de venta del mercado estaban full de compradores en cola para ser atendidos y luego para pagar.
Los consumidores se quejaron por el precio de los alimentos, ya que subieron considerablemente esta semana.
Los puestos de venta del mercado estaban full de compradores en cola para ser atendidos y luego para pagar.

Tras los hechos de vandalismo y saqueos que se han registrado los últimos días en la entidad, adquirir alimentos sigue siendo una prioridad para las familias tachirenses que aprovechan las horas de la mañana para hacer sus compras con el afán de abastecer sus despensas, previendo que los comercios sigan cerrados y se acentúe la escasez de productos.

En la capital tachirense se pudo observar -este viernes- el desespero de los consumidores por comprar comida donde pudieran, ya que la mayoría de establecimientos comerciales permanecían cerrados. Algunos, por temor a que sus negocios fueran violentados; otros por ya habían vendido lo poco que tenían.

De manera que los comercios que estaban abiertos trabajaron con la santamaría a la mitad, controlando el ingreso de personas, como ocurrió con algunos supermercados en la ciudad que tomaron la medida de no abrir sus puertas por completo. A diferencia de otros días, este viernes no había colas, debido a la poca existencia de productos.

“Solo pude comprar sobres de sopa, cereales y enlatados. No había más nada”, dijo Raquel Sánchez, quien se dirigía a una panadería a comprar jamón, queso, salchichas y pan.

Al igual que ella, otras personas tenían la esperanza de conseguir arroz o pasta como habían sacado días antes, incluso harina de trigo o maíz, pero no fue así. De allí que las personas se abastecieron en otros sitios, como el mercado Los Pequeños Comerciantes de La Concordia, que abrió sus puertas hasta la una de la tarde.

Los pasillos estaban repletos de personas, todos los puestos tenían largas colas de gente por ser atendida y pagar, y aun cuando estaban satisfechas de conseguir alimentos y poder hacer sus compras, se quejaron por los elevados precios.

La carne de primera estaba en 10.000 bolívares el kilo y la pulpa de cochino en 10.500. La gallina fue la opción más buscada, debido a que su precio se ha mantenido a 5.500 bolívares el kilo. El cartón de huevos se vendía a Bs. 12.000 y según algunas personas estaba a mejor precio que en La Ermita, donde pedían hasta Bs. 16.000.

Los precios de las verduras y hortalizas también sorprendieron a los consumidores. “El kilo de zanahoria en Bs. 6.000, el de apio en Bs. 3.000 al igual que la papá y el plátano maduro en Bs. 2.000. Es una grosería comprar a esos precios, no pude llevar casi nada”, dijo Diana López, que se conformó con la yuca, a Bs. 1.500 el kilo.

En la parte externa se encontraba el propio “mercado persa”, pero con productos a costos nada accesibles. “Me pidieron 7.000 bolívares por una Harina Juana y 9.000 por la PAN”, aseguró muy molesta una señora, que tuvo que irse con las manos vacías y siguió recorriendo varias cuadras con la ilusión de conseguirla más barata.

Igualmente había azúcar a 5.500 el kilogramo y arroz a 6.000 el kilo, así como productos de higiene personal (papel, champú, desodorantes). Además de frutas y verduras a precios más económicos que dentro del mercado.

Mientras tanto la gente hacía sus compras buscando economía, se podían ver pasar a los carretilleros con los bultos de harina de maíz precocida, arroz, azúcar y todos esos productos que escasean en los anaqueles de los supermercados.

“Aquí se consigue de todo, pero revendido y el sueldo no da para eso. En mi casa estoy armando una despensa variada y para algunos días, pero la verdad es que estoy racionando la comida, porque me da miedo quedarme sin nada y que no haya dónde comprar o en su defecto que ya no me alcance la plata”, dijo un poco abrumada Estela Fernández.

Las personas coincidieron en manifestar su preocupación por el tema de los alimentos, temen que se acabe lo poco que haya en existencia y que no ingresen camiones para reponer la mercancía.