Cuerpo de Bomberos: cuando la crisis arde

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Faltan trajes de combate adecuados así como equipos de protección.
Faltan trajes de combate adecuados así como equipos de protección.
Cauchos, una de las exigencias para los camiones y ambulancias.
Cauchos, una de las exigencias para los camiones y ambulancias.

La vivienda de la familia López Colmenares llevaba rato arropada por el fuego. Hubo alegría en la urbanización San Benito cuando vieron llegar, primero, una ambulancia, y luego, un camión de combate de incendios del Cuerpo de Bomberos de San Cristóbal. Pero la esperanza se transformó en rabia al percatarse de que la unidad roja, marcada con el número 34, no tenía cisterna operativa, como ninguno de los carros de esa institución en crisis.

Eran las 10 de la mañana del lunes pasado. La comisión integrada por 10 funcionarios, tres en la ambulancia y siete a bordo del camión (que a falta de tanque está siendo usado como unidad de rescate), se encontró con decenas de voluntarios combatiendo las llamas con tobos con agua, mangueras caseras y un extintor que consiguieron. “El incendio prácticamente lo apagaron fue los vecinos de aquí”, considera Franyer López, mientras recorre los escombros de la que por 24 años fue la casa de sus padres.

Los bomberos demoraron mucho en llegar, opina Aura Colmenares, la madre de familia a quien, en medio del desespero por sacar dos bombonas de gas, para evitar una explosión mayor, una le cayó sobre su pie derecho. Le diagnosticaron fractura de peroné.

Esa demora tiene un porqué: la subestación de bomberos más cercana a esa urbanización del sector El Mirador es la de La Ermita, pero un recorrido por su sede permite constatar que desde allí no tienen cómo prestar apoyo: en su taller hay tres unidades de combate fuera de servicio; dos por motor y una por cloche dañados. Desde el cuartel general de la más lejana avenida 19 de Abril debió salir, entonces, aquella comisión sin agua.

El primer cabo que entró a la vivienda salió con fuerte dificultad respiratoria, porque inhaló el humo tóxico que desprendía un vehículo Chevrolet Corsa que terminó calcinado.

Varios equipos respiratorios o de autocontenido que emplean los bomberos tienen una vida útil vencida y, por lo tanto, ya no cumplen la misma función que cuando estaban nuevos, explica el mayor Eloy Durán, segundo comandante de la institución y uno de los funcionarios que acompañaba esa comisión.

Colmenares, la matrona de la casa, de hecho recuerda cómo el techo de acerolit “se escurrió” encima del carro. Justo por esa área de la casa empezó el fuego, porque contiguo al estacionamiento está un poste de electricidad y, al parecer, dos cables hicieron cortocircuito. Es decir, la familia no tuvo culpa en el origen del siniestro.

Los bomberos tampoco tienen radios. Transcurrió casi media hora hasta que los hombres de azul por fin vieron llegar, desde Paramillo, a otros cinco oficiales a bordo del camión cisterna de Protección Civil San Cristóbal; es el único apoyo hídrico con el que ahora cuentan frente a un incendio de estructura como este. Lograron evitar que el fuego se propagara a las estructuras vecinas y terminaron de extinguir los focos activos.

En la casa, marcada con el número 33, vivían tres núcleos familiares; un total de ocho personas, incluidos un niño y un bebé que se quedaron sin coche, ni corral, ni provisión de leche y pañales. En 90 minutos de incendio, el hogar se volvió inhabitable.

Integrantes de la familia, ahora separada y viviendo bajo techos prestados, han ido a Caimta, a Residencia de Gobernadores y a Gobernación en busca de ayuda. Piden a las autoridades municipales y regionales que les colaboren con una reubicación, una vivienda nueva o por lo menos materiales de construcción para ellos mismos acometer los trabajos.

“Queremos hablar con el gobernador José Vielma Mora”, era el pasado jueves la meta de uno de los hijos de los López Colmenares que se quedó sin hogar. Esperan que esta nota sirva de puente de comunicación con el mandatario. La única institución que hasta entonces los había socorrido con alimentos y enseres era Politáchira, organismo al que el padre y propietario de la vivienda, José López, dedicó más de tres décadas como funcionario.

Una cisterna de Hidrosuroeste, así como una ambulancia de Protección Civil Táchira, colaboraron con la emergencia. Calmado el fuego, familiares y vecinos de la llamada “calle de los policías” cayeron en cuenta de que “los bomberos están trabajando con las uñas y tampoco tienen la culpa”, como se escuchó decir en la comunidad.

Un chorro de problemas

El problema no es tanto de falta de personal: atendiendo a estándares internacionales, que relacionan un bombero por cada 1.000 habitantes, en San Cristóbal deberían ser 284 y en nómina hay más de 215. Son más graves los déficits de ciudades como Puerto Ordaz y Maracaibo.

El problema tampoco es de falta de preparación: en las cuatro estaciones de San Cristóbal se concentran más bomberos profesionales que en las de toda Caracas, por ejemplo.

El problema es, sobre todo, de condiciones, equipos y herramientas de trabajo. No en vano, el pasado martes un grupo de funcionarios evaluó como “cierre técnico” la crisis operativa que esa institución atraviesa. Los reclamos afloraron el miércoles, en una breve protesta tras la cual la alcaldesa y primera comandante del Cuerpo de Bomberos, Patricia Gutiérrez de Ceballos, escuchó a los oficiales.

Un informe del Concejo Municipal, presentado el viernes, enumera unidades sin motor, motobombas inservibles, ambulancias sin cauchos, falta de uniformes de combate y de equipos de seguridad, de equipos de respiración y de mangueras. Destacan como negativo que el techo de una de las subestaciones sea de asbesto.

El siguiente es un inventario de los tres problemas más graves, acompañado de la respuesta que la administración municipal ha prometido:

-Escasez de cauchos, motores y repuestos: en la Alcaldía aseguran que han previsto en su presupuesto 2016 las necesidades básicas de los bomberos. Gutiérrez de Ceballos ha indicado que hicieron una inversión en repuestos de vehículos y cauchos para el parque automotor.

-Equipos de seguridad: la Alcaldía ve necesario que les aprueben dólares preferenciales para poder adquirirlos. Hay dinero presupuestado para proveer a los funcionarios con 100 equipos de protección. De no ser aprobadas las divisas, solo podrían comprar 10 o 20.

-Unidades de combate de incendios: prevén reparar en una o dos semanas un par de vehículos para ponerlos operativos. Mientras arreglan un tanque averiado de una unidad, se apoyan con el camión cisterna de Protección Civil municipal. Gutiérrez de Ceballos denuncia: “A ningún cuerpo de bomberos del país le han aprobado divisas ni ha podido comprar nuevas unidades”.

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Cuerpos municipales de bomberos tiene el Táchira, una entidad de 29 jurisdicciones. El de San Cristóbal, institución que este año cumple 66 de fundación, no solo sirve a la capital, sino a otros pueblos del área metropolitana que carecen de apagafuegos.

Daniel Pabón

Fotos/Omar Hernández