Las mujeres no son las únicas que presentan obstáculos para la fertilidad. En Táchira, 50% de los casos apuntan a los hombres. La ciencia, sin embargo, permite ahora alcanzar la maternidad a través de métodos por los cuales decenas de parejas preguntan a diario. Desde hace casi cuatro años nacen bebés de probeta, 100% hechos en la entidad.

Daniel Pabón

 

Ser mamá fue la asignatura pendiente de Yajaira Santana durante 15 años. Junto a su esposo, no lograban concebir de manera natural. Pero en diciembre de 2011 empezó una historia de esperanza: luego de tres semanas de disciplinado tratamiento de laboratorio, un embrión se había sembrado en su útero. 38 semanas de gestación después, nacía en San Cristóbal el primer bebé in vitro 100% hecho en el Táchira.

Este es un domingo para valorar la maternidad; una cualidad que, con la ayuda de los avances científicos, ha ampliado su definición en pleno siglo XXI. Se donan óvulos, o se congelan para el futuro. Se alquilan vientres. Se crean embarazos para mujeres sin pareja. Puede más el deseo de ser mamá que los altos costos (incluso en dólares, porque la mayoría de los equipos y reactivos son importados) o los repetidos intentos (algunas tachirenses, hasta nueve veces).

En agosto próximo, Yamhir Ra’id, el hijo de Santana, cumplirá cuatro años de vida. “Desde que mi niño nació, para mí cambió el mundo para la felicidad total”, se hincha de emoción la ama de casa para quien, antes, los días eran rutinarios. Ahora lo despierta con amor, lo lleva al colegio a primera hora y lo recoge a mediodía. El niño almuerza, hace la siesta y pasa tardes de juegos, parques y sonrisas. “Todos los días vivo una experiencia nueva con él”, describe.

Este domingo, Santana y muchas tachirenses más celebran el Día de la Madre. Ella define esta efeméride desde su corazón: “Para mí ser mamá es la felicidad total, es la experiencia más hermosa que hay en la vida, a pesar de que uno sufre cuando se enferman o se caen, pero cada sonrisa para mí es mi felicidad”.

100% hechos aquí

La fecundación in vitro es considerado el más complejo de todos los tratamientos de fertilidad. También fue el que, hace casi cuatro años, aplicó con éxito la médica Mónica Tang a la paciente Santana. La especialista en ginecología, obstetricia, fertilidad y medicina reproductiva explica que, en principio, se intenta con lo más sencillo, como estimulación de ovulación e inseminación artificial. Solo si nada de esto funciona, la ciencia prueba con lo más complejo.

En julio de 1978 nació la primera bebé de probeta del mundo. En Táchira, 38 años después de este avance, ya no es necesario que una local viaje a Caracas o al exterior para acceder por completo a estas técnicas.

En el mundo, se calcula que más de 5 millones de personas son fruto del in vitro (o “en vidrio”, es decir, que sucede o tiene lugar en un tubo de ensayo, en un medio de cultivo o en otro ambiente artificial en el laboratorio, según el Diccionario de Términos Médicos de la española Academia Nacional de Medicina).

Un ciclo de in vitro dura alrededor de un mes. El equipo multidisciplinario que se aboca al caso labora las 24 horas, si es necesario, porque el procedimiento no sabe de días feriados.

“Aún con todas las dificultades, tenemos la satisfacción de que muchos niños son 100% hechos por nosotros”, aventaja Tang, fundadora del único centro de fertilidad en su estilo en la región, adonde también llegan parejas de Barinas, Apure, Mérida, Trujillo y Cúcuta.

Pero, ¿toda mujer que se somete a un tratamiento de fertilidad, queda embarazada? En principio no, porque intervienen distintos factores. “Son muchas, la mayoría, las que consiguen su objetivo; otras lamentablemente no lo logran”, balancea Tang. Quienes se quedan en el intento es porque, o no hay solución para su caso, o desgastan la motivación y la persistencia.

Responsabilidad de dos

La fertilidad, o en los seres vivos la capacidad de reproducirse, no es una responsabilidad exclusiva de ellas, como se pudiera ver desde una lupa machista. Las estimaciones de Tang desmontan esta creencia: si bien 50% de las parejas no se embarazan por factores relacionados con la mujer, en otro 50% de los casos la causa apunta al hombre.

Dentro de esa mitad femenina, se abre un abanico de causas: hormonales, anatómicas, genéticas, inmunológicas y hasta infecciosas. Otro grupo de mujeres, aunque logra concebir el embarazo, carece de la capacidad para mantenerlo y por eso tiene pérdidas gestacionales recurrentes.

En la acera masculina, también las razones de infertilidad son varias: pueden incluir aspectos anatómicos, hormonales y genéticos. En el caso de Santana, por ejemplo, mediaba una razón de movilidad de los espermatozoides.

“Anteriormente los médicos se dedicaban a estudiar a la mujer durante meses o años y se olvidaban de la parte masculina. Cuando finalmente se enfocaban en el hombre, se daban cuenta de que a lo mejor allí había un problema que pudo haberse solucionado antes”, rememora la gineco-obstetra Tang.

Pero embarazarse, en el siglo XXI, no solo es un anhelo de un hombre y una mujer. En el Táchira cada vez son más las parejas del mismo sexo, sobre todo dos mujeres, que buscan en un consultorio la posibilidad de ser madres con la ayuda de la ciencia. Ya en España, hace 10 años dos mujeres fueron las primeras en conseguir que el Estado las reconociera a ambas como madres de un niño concebido por inseminación artificial.

Pensar en el futuro

La figura de la mujer en el contexto social continúa cambiando. Ocupa roles importantísimos y despliega múltiples facetas, pero, como contrapartida, la dedicación a metas personales, profesionales y académicas hacen que postergue su maternidad más allá de los 35 años. Después de esa edad tienen su primer hijo más del 30% de las mujeres de los países con alto índice de desarrollo, señala la Organización Mundial de la Salud.

A mayor edad, menor fertilidad. Como el avance de los años, en efecto, es una limitante para la maternidad, la ciencia ha desarrollado formas de tomar precauciones como la posibilidad de criopreservar (congelar) óvulos. “Este método no solo preserva fertilidad, sino calidad”, aventaja Tang.

Es normal que, con este tipo de tratamientos, el resultado sea más de un bebé. En Táchira, los casos de reproducción asistida han logrado la llegada al mundo hasta de trillizos.

Con más de una década en la disciplina, Tang no repasa términos médicos sino que pondera lo humano a la hora de definir qué significa ser mamá: “La maternidad es el deseo de depositar en una persona que está fuera de ti todo el amor que tienes y las ganas de hacer crecer un nuevo ser humano en las mejores condiciones posibles. La concibo como un acto de amor”.

 

Además de la fecundación in vitro

Otras modernas formas

de reproducción asistida

*Se dan los casos de mujeres que producen óvulos, pero por diversas razones no tienen útero. Ellas ameritan una madre sustituta o lo que comúnmente se conoce como “vientre de alquiler”. En Venezuela, como no hay legislación al respecto, se atraviesan varias limitaciones a la hora de hacer este procedimiento.

*Otra posibilidad es la ovodonación; esto es, cuando la mujer que desea ser madre necesita que otra le done óvulos, porque no tiene la capacidad de producirlos por sí misma. En este caso, la paciente sí lleva el embarazo en su útero.

*Si el hombre es quien carece de espermatozoides aptos para la fecundación, en Táchira hay bancos de semen que lo proporcionan.

*También acuden a estos bancos mujeres que no tienen pareja y que desean convertirse en madres en solitario. “Esta última es una de las modalidades de maternidad más frecuente”, revela Tang.

 

4.802

niños nacieron en Venezuela por reproducción asistida entre 1990 y 2011. Representan 3,6% del total de nacimientos de este tipo en toda América Latina en estos 21 años, según datos de la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida.

 

Glosario

Para comprender mejor

-Cirugía reproductiva: procedimientos quirúrgicos realizados para diagnosticar, conservar, corregir, y/o mejorar la función reproductiva.

-Criopreservación: la congelación o la vitrificación y el almacenamiento de gametos, zigotos, embriones o tejido gonadal.

-Donación de embriones: transferencia de embriones resultantes de gametos (espermatozoides y ovocitos) que no se originaron de la receptora y su pareja.

-Fecundación: penetración de un ovocito por un espermatozoide y la combinación de sus materiales genéticos, lo que resulta en la formación de un zigoto.

-Infertilidad: enfermedad del sistema reproductivo definida como la incapacidad de lograr un embarazo clínico después de 12 meses o más de relaciones sexuales no protegidas.

Fuente: Organización Mundial de la Salud.