Ureña.- El alcalde de Ureña, Alejandro García, estimó que más de 50 por ciento de las empresas  del municipio  no abrirá  este año   porque la situación económica está muy difícil  por causa del cierre de la frontera y se agudiza aún más con los incrementos  salariales decretados por el Gobierno nacional.

“Nosotros quisiéramos  que los trabajadores no ganaran lo que están percibiendo,  sino 750 mil bolívares, como lo ganan los colombianos. El salario mínimo colombiano es de 750 mil pesos,  contra 104 mil bolívares que  ahora  gana  el venezolano.  Allá no existe cesta-ticket, es decir que los 750 mil  pesos tienen  incidencias  laborales,  en prestaciones sociales; en cambio, aquí  no”.  García añadió que el salario mínimo en Venezuela está  7 veces y medio por debajo del salario de Colombia.

Asimismo,  informó que, aunque en el municipio  Pedro María Ureña muchas  empresas  bajaron la santamaría,  la municipalidad  aspira a superar durante  2017  los 337 millones de  bolívares que recaudó  durante 2016,  por concepto de  impuestos municipales.

El año pasado,  la alcaldía percibió  más de 337 millones 783 mil  bolívares, por concepto de impuestos municipales,  cifra que superó ampliamente los 200 millones  obtenidos el año inmediatamente  anterior,  pese a que la  frontera  está cerrada desde hace  año y medio, lo cual  a juicio del alcalde ocasionó la quiebra de muchas  empresas.

La alcaldía de Ureña es la segunda en mejor recaudación del estado Táchira, después de San Cristóbal. “Este municipio es el segundo en importancia económica  a nivel del estado. Esto no quiere decir que la alcaldía de  Ureña está rebosante de recursos, porque la inflación se come toda la recaudación”, añadió.

Refirió que el Gobierno nacional, el año pasado, incrementó cuatro  veces el salario mínimo en el país,  pero nunca mandó los recursos.  Para el pago de los aguinaldos de 2016, que eran 60 millones,    envió 18 millones 700 mil  bolívares, “nos quedó debiendo  el resto,   por lo que la municipalidad  debió  hacer uso de dinero del tesoro del municipio para cumplir ese compromiso con sus  trabajadores, a pesar de que esos recursos estaban destinados para  hacer obras sociales y cubrir otros gastos”.

“Es difícil saber si la cantidad de empresas  que cesó actividades  por el cierre de la frontera  volverá  a abrir sus  puertas en 2017. Todo  indica que la situación económica está muy difícil y que 2017 será un año terriblemente duro; la culpa de todo ya sabemos quién la tiene  y se la van a cobrar  electoralmente.  En Táchira,  80 por ciento de las personas va a votar en contra del Gobierno por malintencionado, mal  administrador,  y por no respetar la idiosincrasia de los tachirenses”, avizoró el alcalde.

José Gregorio Hernández