Chacón regaló este cuadro, hecho en San Cristóbal, con las potencialidades de Venezuela. (Foto/cortesía)
Chacón regaló este cuadro, hecho en San Cristóbal, con las potencialidades de Venezuela. (Foto/cortesía)
Chacón regaló este cuadro, hecho en San Cristóbal, con las potencialidades de Venezuela. (Foto/cortesía)

Con certificado en mano, Carlos Javier Chacón Sánchez regresó feliz de Estados Unidos. El tachirense, de 22 años, se convirtió en el primer venezolano participante del curso anual de emprendimiento y liderazgo (el Global Entrepreneurship Bootcamp) del Instituto Tecnológico de Massachusetts (el afamado MIT, por sus siglas en inglés), en Cambridge.
En junio, Diario La Nación se hizo eco del logro del estudiante del séptimo semestre de Ingeniería Industrial en la UNET, seleccionado entre unos 900 jóvenes y adultos que aplicaron desde todas partes del mundo. Para asistir, requería sufragar en dólares los gastos del curso. El objetivo se cumplió: cerca de 40 personas y empresas, amigos unos y desconocidos otros, depositaron directamente a la cuenta del programa y más de 350 divulgaron la información en redes sociales.
“Estoy sumamente agradecido con todos los que me apoyaron; los medios de comunicación, las personas que hicieron sus aportes, las empresas privadas y quienes oraron para que esto se llevase a cabo”, manifestó el joven, de vuelta en la Redacción del periódico.
La semana del 7 al 12 de agosto será inolvidable para Carlos Javier. Trabajaba desde las 8:00 de la mañana, hasta las 2:00 o 3:00 de la madrugada del día siguiente. Y así cada jornada del intensivo. Después de las clases, los 71 asistentes, de 30 nacionalidades distintas (él, el tercero más joven del grupo), se dedicaban a adelantar sus proyectos.
Aunque el venezolano iba con la idea de una refinadora de desechos electrónicos, en el MIT le sugirieron empezar de cero; involucrarse en otras ideas, con las cuales no tuviesen mayor destreza. Otro reto más.
Carlos Javier se enfocó entonces en desarrollar un modelo de negocios para un equipo que mejora y facilita el análisis de sangre en pacientes con cáncer. Actualmente, obtener los resultados toma de seis horas a cinco días. Con el modelo diseñado, se haría todo el proceso en apenas 30 minutos.

El joven seguirá trabajando en el proyecto, junto al grupo de cinco nacionalidades. (Foto/Tulia Buriticá)
El joven seguirá trabajando en el proyecto, junto al grupo de cinco nacionalidades. (Foto/Tulia Buriticá)

Se integró a un equipo de trabajo de alto nivel: la escocesa Ángela Scott, una de las investigadoras que clonó las células de la oveja Dolly; el chino Frank Zhang, científico que ya tiene patentado parte del proceso; la colombiana María del Pilar Zárate, emprendedora social, y la rumana Georgiana Dragomir, especialista en marketing.
Con uno solo de estos equipos, los laboratorios que hacen este tipo de análisis podrían ahorrarse hasta ocho millones de dólares al año. Además, obtendrían resultados en gráficos. Para materializar este proyecto, hace falta inversión. Cada uno desde su país, los cinco siguen trabajando en función de buscar la forma de convertirlo en realidad. Quien desee interactuar con él, puede contactarlo a través de su Twitter @carlosjaviertor.
Haber asistido a la clase 2016 del Global Entrepreneurship Bootcamp hizo también que Carlos Javier quedase fichado en la red mundial de emprendedores del MIT, la tercera universidad del mundo y la primera en materia de ingeniería.
“Increíble” es uno de los calificativos con los que el joven define su experiencia. “Venezuela quedó muy en alto. Hice énfasis en que, más allá de los problemas por todos conocidos, nuestro país tiene mucho talento, nuestro país es mucho más que Chávez y petróleo”. Venezuela también es emprendimiento; también es Carlos Javier. (DP)