En el centro de San Cristóbal en horas de la mañana, el comercio estuvo a medio abrir. (Foto/Omar Hernández)
En el centro de San Cristóbal en horas de la mañana, el comercio estuvo a medio abrir. (Foto/Omar Hernández)

San Cristóbal, la otrora “Ciudad de la Cordialidad”, perdió este martes su acostumbrada cotidianidad cuando predominó una “inquietante tensa calma” como consecuencia del fenómeno post marcha del pasado miércoles 19, con el transporte público  “resguardado” y el comercio en el centro a medio abrir.
Varados quedaron en las calles y avenidas muchísimos sancristobalenses quienes no pudieron movilizarse a sus sitios de trabajo o a cumplir con algunas diligencias personales, teniendo que caminar o en todo caso caer en la especulación de algunos taxistas, quienes fueron los más beneficiados con el “paro” del transporte público.
Resguardado
por seguridad
El presidente del Sindicato de Transporte del Táchira, Germán Duarte, declaró al Diario La Nación que no habían dado ninguna instrucción de paro y que tampoco lo harán: “Cada  transportista tomó su decisión muy personal de resguardar su unidad en virtud a la alta tensión que reinaba en San Cristóbal. Esto está muy difícil porque se sabe que quien pierda  su unidad, pierde el patrimonio de la familia y nadie le va a responder, por eso dimos libertad de accionar”.
Destacó que quienes salieron estaban conscientes de lo que hacían: “Quien quiso trabajar este jueves lo hizo, a sabiendas de que en algunas rutas había obstáculos en la vía y mucha tensión, creo que es la misma situación que se está viviendo a nivel nacional, por eso aclaramos que el Sindicato de Transporte del Táchira no ha llamado a paro ni lo hará, el resguardo de unidades es una medida de protección ante tanta inseguridad que reina en la ciudad por los reclamos que se hacen al Gobierno en la calle”.
Comercio en medio
del nerviosismo
En horas de la mañana de este jueves, la ciudad de San Cristóbal en el casco central presentaba un ambiente inusual, ya que además de lo desolado por la falta de transporte público, se presentó una falsa alarma sobre presencia de protestantes, que obligó a la fuerza pública a resguardar el lugar a la altura de la Defensoría del Pueblo, limitando el paso vehicular por gran parte de la Séptima avenida y con ello, en su gran mayoría el comercio optó por cerrar su santamaría como media de seguridad.
Sobre las 12:00 del mediodía, uno que otro comerciante intentaba abrir sus locales pendientes de lo que en la avenida estaba pasando, la zozobra era evidente, el nerviosismo se apoderaba de algunos, quienes decidieron cerrar hasta nuevo aviso durante el día.
Supermercados abrieron con normalidad, las estaciones de servicio, sin colas; las carnicerías, farmacias, panaderías y hasta ventas de verduras ambulantes se vieron en el sitio atendiendo al público, mientras los sancristobalenses pasaban por el trauma de no tener transporte público durante toda la mañana, lo que aumentaba la inquietante tensa calma que reinó durante todo el día.