Se deteriora la vialidad en la Octava avenida

Se deteriora la vialidad en la Octava avenida

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Los huecos en este tramo de la Octava avenida ya la hacen casi intransitable. (Foto/Jorge Castellanos)
Los huecos en este tramo de la Octava avenida ya la hacen casi intransitable. (Foto/Jorge Castellanos)

El elevado grado de abandono y falta de mantenimiento de la calzada en la avenida Octava con calle 3, en La Concordia, ha causado un gran deterioro en los dos canales de circulación, con dificultades para el libre tránsito de vehículos por los huecos y cárcavas, lo que dificulta la movilidad.

En algunos tramos como en la calle 4 con intersección de la misma avenida, tienen igualmente escarificaciones del asfalto, precisamente por la degradación del material, lo que ha conllevado a la afectación del tráfico automotor.

La destrucción de la vía de este canal rápido es de vieja data, tal y como lo afirman los conductores, ya que a causa de su estado son muchos los vehículos que han sufrido daños en sus partes de suspensión y amortiguación.

Excavaciones realizadas para la reparación de una tubería dejaron un enorme boquete que reviste peligro para los transeúntes. (Foto/Jorge Castellanos)

Nolberto Gutiérrez, un vecino de La Concordia, declaró que pese a que se trata de una vía con denso tráfico de vehículos a diario, las autoridades municipales la tienen totalmente descuidada. “No le han dado la importancia que merece, pues para nadie es un secreto que es una carretera que comunica a La Concordia con barrios de la parte baja de la ciudad, sumado a ello, es un eje de mucha movilidad que nos une con la avenida 19 de Abril”.

Advirtió que el deterioro de la vía se incrementó por el daño de una tubería de agua potable, la cual sólo fue reparada después de muchos meses, y aseguró que “eso en buena medida originó que ocurriera este desastre, pero para colmo de males, las cuadrillas que realizaron las refacciones, al parecer de Hidrosuroeste, repararon pero no taparon el hueco que cavaron, ese lugar ahora es un lecho de basura y depósito de zancudos”.

A pocos metros de este sitio ya empiezan a formarse nuevos huecos, así como el daño de las tanquillas de drenajes, las cuales exhiben peligrosos hierros que suelen transformarse en agudas lanzas que destruyen cauchos y rines de los automotores.
Los pocos postes del alumbrado público que se mantienen en pie no sirven, pues la totalidad de bombillas se han quemado o han sido robadas por los delincuentes.

Pablo Eduardo Rodríguez