“Se incrementan por falta de medicamentos las complicaciones cardiovasculares”

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Ante la acentuada escasez de insumos y medicamentos cardiológicos, se ha producido un impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes cardiópatas, un severo retroceso de 10 a 20 años en la calidad de la atención médica y un incremento de las complicaciones cardiovasculares, subrayó Fermín Carrillo, cardiólogo- hemodinamista del Centro Clínico San Cristóbal.

En este sentido, enfatizó que en la actualidad existe una gran preocupación de los especialistas en esta área, por la poca disponibilidad en el mercado de insumos y medicamentos esenciales como: antihipertensivos, antitrombóticos, antiarrítmicos, anticoagulantes, antianginosos y  trombolíticos.

Según dijo, la hipertensión arterial es una condición que tiene alta prevalencia en la población, sobre todo, en los mayores de 35 a 40 años”. Es muy probable que el 30 % de la población, en algún momento de su vida, sufra de hipertensión arterial”.

“La mayoría de los hipertensos no presentan síntomas y, al no conseguir el medicamento, muchos abandonan el tratamiento, lo que implica que acudan más frecuentemente a las emergencias por crisis hipertensiva y por complicaciones como infarto al miocardio y accidentes cerebrovasculares”, precisó.

Igualmente, refirió que solo disponen en la actualidad de Aspirina y Clopidogrel, antitrombóticos de primera generación que son usados al llegar a la emergencia, en paciente con infarto agudo, para evitar un segundo evento cardiovascular.

No hay medicamentos

Los nuevos antitrombóticos -agregó- que hace 2 o 3 años estaban disponibles en el mercado como Prasugrel y Ticagrerol, actualmente no están a disponibilidad, lo que se traduce en una menor efectividad y un mayor riesgo de complicaciones.

“Tampoco se dispone de los antiarrítmicos indicados para el tratamiento de arritmias ventriculares complejas en pacientes con enfermedad estructural cardíaca, por tanto, hay mayor riesgo de muerte súbita en pacientes con esta condición”, señaló.

Asimismo, para la prevención de eventos trombóticos, desde hace 4 o 5  años se venían usando nuevos anticoagulantes orales muy eficaces, lamentablemente desaparecieron del mercado y se regresó a los primeros anticoagulantes, con consecuencias de sangrado, un  retroceso de 10 a 20 años en la atención cardiológica.

“Para disolver el coágulo que obstruye la arteria y que causa el infarto, solo se dispone de un trombolítico de primera generación que, ya no se usa en el resto del continente y Europa, por anticuado, tenemos un retraso de 20 años”.

Los medicamentos -agregó- para la angina de pecho (antianginosos), en la actualidad tienen poca disponibilidad en la farmacia, su falta implica pérdida en calidad de vida del paciente  con enfermedad coronaria sintomática.

Faltan insumos

“Ha habido una disminución importante de procedimientos de cardiología intervencionista en el sector privado, por falta de insumos, especialmente de las prótesis endovasculares (stens). En la actualidad, solo disponemos de los stens medicados de primera generación.

Hay un retroceso en cardiología intervencionista de unos 12 años”.

Tenemos imposibilidad de realizar -indicó- procedimientos de angioplastias de arterias periféricas en pacientes con amenaza de pérdida de un miembro por obstrucción arterial, lo que traduce el aumento de amputaciones de extremidades por gangrena.

“El implante de marcapasos y de otros dispositivos de estimulación cardíaca como los resincronizadores y cardiodesfibriladores se han visto muy reducidos por los costos y escasa disponibilidad”.

Subrayó que, los procedimientos de cirugía cardíaca tienen costos muy elevados y la disponibilidad de materiales para su ejecución es muy limitada. “En cirugía de cambio valvular se debe adquirir la válvula a un costo muy elevado, lo que prácticamente hace imposible su realización”.

“Definimos esta situación como una crisis humanitaria, una crisis asistencial muy grave, porque estamos severamente limitados en la atención a los pacientes, no tenemos insumos, ni medicamentos y estoy seguro que esto tiene un impacto bastante adverso en el pronóstico del paciente con estas patologías, la situación es muy delicada”.

Puntualizó que, es importante tomar medidas urgentes, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en nuestro país. Actualmente no existen datos sobre las tasas de mortalidad cardiovascular. Para el año 2013, según los anuarios de mortalidad del Ministerio del Poder Popular para la Salud, la principal causa de muerte fue el infarto al miocardio, en este año se produjeron 20 mil 641 muertes por esta patología.