A la espera de las radioterapias

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Durante el último año, el único acelerador lineal del Táchira ha estado inoperativo alrededor de nueve meses, por causas técnicas. Unos pacientes no cuentan con los recursos para viajar a otros estados del país; otros, juntan dinero por distintas vías y asisten a centros lejanos. Las autoridades afirman que están abocadas a brindar soluciones

A José Tapias le diagnosticaron adenocarcinoma de próstata, lo intervinieron quirúrgicamente y, una vez que la biopsia arrojó resultados, le indicaron 30 sesiones de radioterapia. Le habían realizado las primeras cinco, cuando el único equipo del estado Táchira que brinda este tratamiento oncológico se paralizó por razones técnicas.

El acelerador lineal -como se llama este equipo con el cual practican las radioterapias- dejó de funcionar hace un año, el 26 de junio de 2016. Sin embargo, y como recuerda Tapias, hubo una reactivación parcial de la máquina entre los meses de enero y marzo, lapso durante el cual pudieron ser atendidas estrictas emergencias o casos prioritarios, como el suyo.

Como ya se ha informado en anteriores oportunidades, la razón principal de esta paralización es el magnetrón, un filamento considerado por los expertos como una especie de “cerebro” dentro del acelerador lineal. La vida útil de un magnetrón suele ser -en promedio, dependiendo del uso- de cinco años; el que forma parte del acelerador lineal que está localizado en instalaciones del Hospital Central funcionaba desde el año 2008.

“Averigüé. En Valencia, 10 radiaciones costaban 3 millones de bolívares. No tengo los medios económicos. En un hospital de Caracas las hacen gratis, pero por la misma situación tampoco tengo el dinero para transporte, comida, posada y un acompañante”, relata el pensionado, que antes fue trabajador del Instituto Nacional del Menor.

Tapias califica de excelente la atención que le ha brindado todo el personal que, en tres turnos de lunes a viernes, labora en radioterapia. En sus mejores tiempos, anteriormente ya se ha dicho que el servicio realizaba más de 100 sesiones diarias. Tapias ha conocido que alrededor de 250 personas requieren este tratamiento, entre quienes, como él, quedaron con historia abierta, y quienes en los últimos meses lo han solicitado por primera vez.

“Habrá que esperar y rogar a Dios que esto se solucione pronto. El mes pasado fui a consulta y me dijeron que me siguen haciendo falta las 30 radiaciones para terminar de eliminar las células que quedan. También me han explicado que cuando ya pasa un mes de haberlo suspendido hay que volver a hacer el tratamiento completo”, refiere Tapias.

La farmacia del Seguro Social de San Cristóbal le ha suministrado la inyección trimestral y la pastilla diaria que debe consumir, agradece el paciente. En su casa del municipio Cárdenas se mantiene aferrado a la Santísima Trinidad, a la sagrada Sangre de Cristo, al venerable José Gregorio Hernández, al Divino Niño y a los santos. “Tengo fe en Dios, soy positivo ante las circunstancias”, dice, respaldado con la bendición que significa el total apoyo familiar.

Sacar cuentas para viajar

La travesía, como la llama Jesús Arellano, comenzó en febrero. Inicialmente proyectaron que con quimioterapias podían combatir el linfoma de Hodgkin que le diagnosticaron, pero más adelante le indicaron radioterapias. Desde Michelena, el contador público de 27 años cuenta que, de antemano, no acudió a este servicio en el Táchira porque ya sabía de la situación que temporalmente atraviesa.

“Me tuve que trasladar a Caracas pero a la parte privada, porque he averiguado y varios equipos de radioterapia públicos de Venezuela están inoperativos”, ha conocido el joven. “Es bastante el sacrificio tanto humano como monetario para poder cubrir esa necesidad”, evalúa, después de haber ido en avión a Caracas y regresado en un bus que se accidentó dos veces hasta lograr trasbordo en Barinas. 22 horas duró el retorno por tierra, precisa.

En la capital estuvo ocho días, adelantando con varios radioterapistas las consultas previas al tratamiento. Le especificaron que requiere entre 15 y 17 sesiones, con intervalos de descanso. “Como mínimo, se requiere estar en Caracas un mes”, calcula.

Sobre los costos en medios privados, Arellano determinó que -dependiendo del lugar- oscilan entre 2 millones 800 mil y 4 millones 200 mil bolívares. “Son precios que están subiendo cada 15 días más o menos”, le advirtieron, razón por la cual ahora se encuentra buscando las maneras de completar los recursos, con miras a viajar, Dios mediante, el mes próximo.

“La radioterapia es muy importante, pero yo creo que más allá de lidiar con la enfermedad, preocupa mucho no conseguir los medicamentos”, agrega. Como -en su caso- afirma que el Seguro Social no le ha suministrado todos los fármacos de alto costo que requiere, cuenta que ha tenido que buscar otras vías, como donaciones, además de gestionar en Cúcuta la compra de medicinas e insumos. “Esto es vivir la vida en intermitencia. Uno planifica la vida como para cada ocho días”.

Al igual que Tapias, Arellano también desea que el equipo de radioterapia sea prontamente reactivado en el Táchira.

Distintos usos

Oncólogos consultados explicaron que las radioterapias tienen distintos usos dentro de la Oncología, una ciencia que también se auxilia con la cirugía y la quimioterapia: normalmente para un paciente con cáncer de mama, que se realice una mastectomía parcial o que tenga un tumor mayor de cinco centímetros, se indica la radioterapia con el fin de evitar recaídas locales. En cáncer del canal anal, se indica para curar la enfermedad junto con la quimio. En pacientes gástricos, la radioterapia se utiliza después de la cirugía para evitar recaídas locales de la enfermedad y a distancia. En tumores del sistema nervioso central, se usa para evitar recaídas después de la cirugía. Y, en pacientes con metástasis, se utiliza para salvarles la vida o para mejorarles el dolor, expusieron los médicos consultados.



Hospital eleva ante el Min-Salud reparación del acelerador lineal

Jean Carlo Sánchez, director del Hospital Central de San Cristóbal. (Foto/Gustavo Delgado)

La razón principal que mantiene inoperativo el acelerador lineal es que la pieza llamada magnetrón ya cumplió su vida útil. En entrevista con Diario La Nación, el médico Jean Carlo Sánchez, director del Hospital Central de San Cristóbal, conversó sobre el tema.

“Presupuestariamente, el Hospital Central de San Cristóbal no está en la capacidad de la compra de la pieza, que está alrededor de los 80 mil dólares”, precisó, al comentar que este es un tema que han elevado ante el Ministerio del Poder Popular para la Salud.

“Una de las limitantes para que el Ministerio invierta en la recuperación de este equipo es que el equipo es propiedad de la Lotería del Táchira”, recordó, al tiempo que, el pasado miércoles, cuando tuvo lugar la entrevista, informó que: “Está en pleno proceso el traspaso del equipo a nombre del Hospital Central y del Ministerio del Poder Popular para la Salud”, para así poder destrabar algunos trámites administrativos ante este Ministerio, indicó.

Agregó el médico que: “La Lotería no es que se va a desentender del tema, pero es que sabemos que 80 mil dólares rebasa la posibilidad de cualquier ente regional, por eso es que el apoyo se solicita a nivel nacional”, explicó.

Una próxima meta, dijo Sánchez, será visitar en los próximos días la sede del Ministerio de Salud para consignar como punto de cuenta el tema de esta pieza (el magnetrón), que -como valoró el médico- es vital para un equipo tan importante, tan requerido y tan necesario como es el acelerador lineal.

Sánchez ha conocido que ya están en proceso las reparaciones de algunos equipos a nivel nacional y está seguro de que el Hospital Central va a estar ahí, dentro de los primeros, porque “es uno de los hospitales que mayor respuesta da a nivel nacional y donde se requiere esa inversión necesaria que todos aspiramos que se pueda concretar”.

Consultado sobre las peticiones elevadas por pacientes oncológicos relacionadas con este tema, el director del primer centro asistencial enfatizó que están bastante abocados a buscar soluciones y reiteró que una limitación presupuestaria ha sido el alto costo de la pieza: “La solicitud de estos pacientes es muy viable, es muy entendible, está muy bien justificada. Nosotros bajo ningún aspecto vamos a objetar el hecho de que la gente de alguna manera ejerza alguna presión para que este tema se resuelva, nos parece algo muy justo y estamos en la mejor disposición”.

Consultado también sobre la atención en general a los pacientes oncológicos, el director del Hospital Central apuntó que justo están en la reparación del área de Oncología Pediátrica: “Ya se arrancó la reparación de los aires acondicionados, ya se compraron los compresores y todos los equipos; este fue un punto de cuenta aprobado por el gobernador bolivariano del Táchira, José Vielma Mora, por 24 millones de bolívares”. Luego de los aires, adelantarán la reparación de paredes.

El director Sánchez recordó que no solo en la unidad de radioterapia, sino en todo el Hospital Central, son atendidos -además de los pacientes del Táchira- usuarios de los estados Apure, Barinas, Zulia, Mérida y casi todo el occidente de Venezuela. Acotó, al cierre de la entrevista, que dentro del Plan Quirúrgico Nacional también están siendo atendidos pacientes con estas patologías, en equipo con el Hospital Oncológico.


Lotería se ha abocado a gestionar soluciones en beneficio de pacientes

Aise Maurice, presidenta de Lotería del Táchira. (Foto/Gustavo Delgado)

La presidenta de Lotería del Táchira, Aise Maurice, ofreció una entrevista a Diario La Nación para comunicar información sobre el tema de las radioterapias.

Al inicio, Maurice aclaró que Lotería del Táchira no es una institución hospitalaria, sino un instituto de beneficencia que en su oportunidad incurrió en la adquisición del equipo de radioterapia para darlo en donación al Hospital Central (aunque, como refirió, ha sido una decisión demorada en el tiempo, porque el deber ser era, en su oportunidad, hacer la adquisición y entregar la donación de forma inmediata). “Incluso, durante más de 10 años Lotería del Táchira ha proveído no solamente del equipamiento inicial, sino del servicio técnico de mantenimiento preventivo y correctivo”, acotó.

El daño que tiene el equipo en este momento -prosiguió la titular de la institución- escapa incluso de las manos del propio Hospital Central porque, consideró, debe dársele un tratamiento a nivel nacional con respecto al Ministerio del Poder Popular para la Salud.

Consultada sobre las gestiones que han hecho en relación con este tema, explicó: “Nos hemos dirigido al Ministerio de Salud, inclusive el propio gobernador José Vielma Mora, a través de comunicaciones y un punto de cuenta que han sido entregados a la Vicepresidencia porque realmente el costo del magnetrón oscila entre 75 mil y 80 mil dólares”. Es decir, es un tema que obedece a la asignación de divisas y a otras materias que esta institución no maneja.

El servicio de radioterapia no está cerrado; está abierto, apuntó la presidenta de Lotería del Táchira. “De hecho, se mantiene con el personal que la Lotería sigue pagando”. En el lugar hay trabajadores que reciben pacientes y dan orientaciones. “Hemos tratado de manejar ayudas, que es una forma de paliar la situación de los pacientes, sobre todo los de más escasos recursos”, como el otorgamiento de ayudas para personas que tengan que trasladarse a otros estados en su movilización.

También informó que la mejoría que tuvo el equipo en los tres primeros meses de este año la pagó Lotería a la única proveedora de ese servicio, cuyos informes apuntan todos hacia el tema del magnetrón.

La presidenta enseñó copia de la última comunicación entregada al Ministerio de Salud, suscrita por el gobernador, inmediatamente tuvo lugar el más reciente cambio de ministro de esa cartera. Allí se explicó, entre otros datos, la importancia de este equipo para la región. No son las únicas comunicaciones, recordó, ya que con anteriores ministros también han tratado el tema.

Maurice explicó que, el hecho de que el equipo esté a nombre de Lotería del Táchira, lo hace invisible para los inventarios del Ministerio de Salud y genera, en consecuencia, que no los tengan en lista para la asignación de ningún repuesto.

Consultada sobre el traspaso del acelerador lineal, indicó que es un trámite administrativo totalmente transparente enmarcado en la Ley Orgánica de Bienes Públicos. “Debe partir de una solicitud primaria que, efectivamente, ya hizo el director del Hospital Central. Eso está en manos de la junta directiva (de Lotería) y haciendo los trámites que hay que hacer”, informó, el pasado jueves. No se trata de zafarse, sino de organizarse y trabajar en conjunto, en el marco de un convenio de cooperación interinstitucional que fue suscrito en 2008 y que continúa.

Daniel Pabón