Con “chivas” conductores palían escasez de cauchos

1231
Los “rayados” vienen de Bogotá y Cúcuta. (Foto/Tulia Buriticá)
Los “rayados” vienen de Bogotá y Cúcuta. (Foto/Tulia Buriticá)

La escasez de cauchos, que genera una ola especulativa jamás vista en el país, ha llevado a los conductores a ingeniárselas, buscando las conocidas “chivas” para paliar la situación y poder medio rodar sus vehículos.
Los distribuidores en San Cristóbal -poco dados a dar información- están conscientes de que los precios son elevados, pues aseguran que sin dólares para importar todos caen en las “manos” de la larga cadena especulativa, que establece precios superiores a cinco salarios mínimos.
Explican que los cauchos nuevos llegan al país y que, por ejemplo, para el rin 13 cuestan unos 800 mil bolívares; rin 14, a 900 mil, y de allí en adelante se habla hasta más de un millón de bolívares, por lo que se vuelven inaccesibles para los conductores que viven de un sueldo mínimo.

La venta mayoritaria es de “chivas” y a eso recurren los conductores. (Foto/Tulia Buriticá)

Se afirma que, a pesar de que los cauchos que llegan no tienen garantía de calidad, como exigía antes, los que se consiguen en su mayoría son de una marca asiática y casi siempre quienes los adquieren deben hacer sacrificios económicos, puesto de lo contrario les tocaría recurrir al invento popular de comprar cauchos usados, de los que se conocen en nuestra región como “chivas”.

¡Son importadas!

La crisis en el país ha llegado -según los economistas y pueblo en general- a extremos inimaginables, hasta el punto que se está importando cauchos usados. Para muchos, pudiera ser una quimera hablar de importación de “chivas”, pero se afirma que es una realidad.
José Alberto Pereira confirmó que desde hace más de un año se están trayendo desde Bogotá cauchos usados, de los que llaman “media vida”. Dijo Pereira que sabe de esto porque precisamente es de nacionalidad colombiana y “allá la policía de tránsito mide el diámetro de los cauchos y por eso deben cambiarlos, antes que lleguen a estar ´pelones´, porque una multa en Colombia por cauchos lisos es más cara que comprarlos nuevos. Por eso, ahora los están trayendo en esas condiciones para Venezuela”.

Los cauchos nuevos son escasos y con precios especulativos, hasta 900 mil bolívares. (Foto/Tulia Buriticá)

Por su parte, Elías Contreras dijo que “eso es viejo. Desde que entró la crisis y los cauchos subieron de precio, es poco probable que un trabajador común pueda comprar uno nuevo. Por eso se compran en La Parada (Colombia), y los mismos vendedores los pasan por las trochas, cruzando el río, y a pesar de eso salen más económicos que aquí, ya que después que están de este lado, uno se las ingenia para pasarlos, porque no se gastan más de 200 mil bolívares y una ‘chiva’ en San Cristóbal la venden en 260 y 300 mil bolívares, dependiendo del tipo de rin, y sin ninguna garantía”.

¡Cuidado con los rayados!

Montadores de cauchos advierten sobre el peligro que se corre en la carretera con cauchos lisos. (Foto/Tulia Buriticá)

El riesgo que corre quien compra un caucho usado o “chiva” es doble porque, primero, se le puede explotar en la vía; sabe que no debe viajar tramos largos con ellos y evitar el exceso de velocidad, porque en cualquier momento se le “abomba” (infla) de algún lado y queda inmediatamente en peligro, pues hasta accidentes fatales se han registrado por esta causa, aseguró un montador de cauchos.
Por otra parte, advierten los mismos conductores que se debe tener cuidado con los especuladores que venden “chivas” rayadas, pues según explican, a pesar de estar lisos, con una maquinaria especial les sacan rayas para hacer creer que están en condiciones óptimas, cuando lo que hacen es debilitar el espesor de la capa revestidora del neumático.
En términos generales, como dijo Isidoro Pérez, el riesgo hay que correrlo, porque lo único que “puede comprar un simple trabajador es una ‘chiva’, para poder medio rodar el vehículo, porque los nuevos se comparaban en tiempos remotos, cuando para salir de viaje nos dábamos el lujo de cambiar los cuatro neumáticos y, de paso, botábamos los usados”.

Augusto Medina