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La divulgación de los boletines epidemiológicos de 2016 del Ministerio para la Salud, la semana pasada, reflejaron que en Venezuela “estamos mal en políticas sanitarias”, así lo afirma Ana Carvajal, epidemióloga y miembro de la Red Defendamos la Epidemiología.

El boletín revela las siguientes cifras: 11.466 neonatos murieron durante todo el año pasado, lo que significa un 30,12% más de las muertes registradas en el año anterior. Mientras que el acumulado anual hasta la semana 52 de mortalidad materna con 756, con un incremento del 65,79% de defunciones en comparación con el año anterior, reseñó El Universal.

La galena señala que ese incremento en las cifras se deben a diversos factores entre los que destacan la falta de insumos, de personal preparado, medicamentos, entre otros.

“Han graduado a gente que no está preparada para atender a estos pacientes. Hay neonatólogos que no son pediatras. Igual pasa en el obstetricia, si una mujer en una cesárea tiene un sangrado o infección, no hay antibióticos que controlen esa situación y todo eso contribuye a la mortalidad materna”, explica Carvajal.

En cuanto a las enfermedades endémicas, el dengue reportó un acumulado de 29.263 casos, mientras que la malaria cerró el año con 240.613 casos, lo que representa un aumento de 76,4% con respecto al homólogo anterior en el que se registraron 136.402. Asimismo se divulgó que en el país se registraron 342 casos de difteria, una enfermedad que había sido erradicada hace más de 20 años.

“Las cifras reflejadas son graves. Venezuela no está cumpliendo con las Metas del Milenio. La malaria era una enfermedad que estaba controlada en los años 80, en los últimos 17 años hemos visto como se ha ido incrementando el número de casos y los pronósticos son muy malos, para este año se estima que los casos puedan pasar el millón. No hay antimaláricos en las zonas donde está enfermedad es una epidemia como Bolívar y Amazonas, existe un mercado negro y los pacientes al no acceder a estos medicamentos se mueren”.

La especialista señala que estos boletines deben ser publicados en tiempo real, ya que la utilidad que tienen en su momento ahora no la tienen.

“Cuando los boletines se publican en fechas oportunas se pueden tomar decisiones y medidas oportunas para tratar las enfermedades que repuntan. En estos momentos solo sirven como una referencia histórica”, indica Carvajal.

Apunta que para que estos indices bajan se deben aplicar políticas sanitarias reales en la que se cuente con personal calificado, dotar a los hospitales y evitar la rotación de ministros en el área.