Entre 2014 y 2016, la islamofobia y las amenazas contra la comunidad musulmana en Estados Unidos no pararon de crecer, alcanzando su pico más alto en la campaña electoral.

Durante la carrera a la presidencia, el ahora presidente Donald Trump agitó el odio contra el islam con múltiples declaraciones islamófobas, como cuando se posicionó a favor de la prohibición total del ingreso de musulmanes en EEUU, alegando que el islam es radical y “no sabemos quiénes son los musulmanes que quieren entrar en el país”. Una rabia que explotó con su llegada al poder y su decisión de impedir la entrada a los ciudadanos de siete países musulmanes.

Ahora, el Consejo de Relaciones Americano-Islámicas de Florida ( CAIR por sus siglas en inglés), ha decidido poner sobre la mesa, con cifras, datos y gráficos, la realidad del aumento del odio a los musulmanes en Norteamérica. A lo largo de las 40 páginas del informe, titulado “El empoderamiento del odio”, los responsables de la organización diseccionan los incidentes, posibles crímenes de odio y objetivos de la islamofobia entre los años 2014 y 2016.

Y los datos son preocupantes. El estudio ha registrado un 57% más de incidentes anti musulmanes entre 2015 y 2016, con un total de 2.213 el año pasado frente a los 1.409 de 2015. En el periodo que va de 2014 a 2015, estos incidentes aumentaron un 5%. Por otro lado, el informe mostró un aumento de los crímenes de odio contra los musulmanes en 2016 de un 44% frente a 2015: 260 crímenes de odio frente a los 180 del año anterior.

Por lo tanto, si atendemos al periodo de dos años (2014-2016) que abarca el análisis, los crímenes de odio dirigidos a musulmanes han aumentado un 584%.

“El informe puntualiza simplemente lo que ya sabíamos: que el prejuicio en Estados Unidos ha visto un resurgimiento en los últimos dos años”, declaró Corey Saylor, director del Departamento de Vigilancia y Lucha contra la islamofobia en CAIR y el autor principal del informe.

La investigación agrupó los incidentes antimusulmanes en cinco categorías, entre las que se incluyen los crímenes de odio (los designados por la policía y también los que el CAIR consideraba que podrían ser catalogados como tal de acuerdo con las leyes actuales), el acoso, el sesgo en el empleo, las negaciones de adaptación religiosa y los prejuicios antimusulmanes perpetrados por el FBI. En cuanto a los incidentes reportados, el 90% de estos se hicieron directamente por los afectados y el 10% procedían de informes en los medios de comunicación locales y nacionales.

Además, las violaciones y las amenazas contra los musulmanes tenían cinco características que favorecían la discriminación: etnia (el 35% de los incidentes), seguido del uso de velo o hiyab (16%), actividades musulmanas como reuniones o comidas en la comunidad (11%), el nombre (8%) y el lugar de culto, con un 6% del total.

Por otro lado, el informe de CAIR también incluye aquellas problemáticas que supuestamente ocurrieron a mano de agencias federales, incluyendo el FBI, las aduanas y protección de fronteras, la Administración de Seguridad del Transporte, Inmigración y Aduanas, el Servicio de Ciudadanía y el Servicio de Inmigración de EE.UU.

El informe de CAIR se une al que publicó el mes pasado la Liga Antidifamación (ADL) que incidía en el aumento de un 34% de los actos antisemitas el año pasado. “ La elección presidencial de 2016 y una mayor atmósfera política desempeñaron un papel principal en este aumento”, concluía el informe de la ADL.

Por lo visto, no son buenos tiempos para las minorías en Estados Unidos. Y los datos no hacen más que demostrarlo.