La vaquita marina o cochito es una especie de cetáceo odontoceto de la familia Phocoenidae que se encuentra en peligro inminente de extinción. En el 2015, su población total era de 97 ejemplares, sin embargo, en solo dos años se han reducido a 26 en todo el mundo.

China, que demanda la vejiga de este pez porque cree que tiene un falso poder medicinal, ha conseguido que hasta narcotraficantes se monten al carro del mercado negro porque se paga a casi 10.000 dólares su kilo.

Víctima colateral de este sucio y enfermizo negocio, la vaquita marina queda atrapada en las redes de enmalles, lo que le provoca graves cortes que acaban con ella. A la última encontrada, la recogieron el pasado martes 25 de abril.

“Se trataba de un ejemplar juvenil de vaquita marina, de 115 centímetros de longitud, que exhibía un estado de descomposición nivel 4, pues se observó la degradación del cadáver, la pérdida de órganos y su depredación natural”, indicaron desde la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). “Se pudo constatar que presenta huellas indicativas de posible enmallamiento con algunos cortes y laceraciones en distintas partes del cuerpo”.

Preocupados por la amenaza de su extinción y en vistas de que la prohibición del uso de este enmalle por parte del Gobierno de México en 2015 sigue sin garantizar su seguridad, científicos estadounidenses y mexicanos del CIRVA anunciaron la estrategia de trasladar a las que quedan vivas a un santuario temporal a principios de año. Esta semana se han vuelto a reunir para abordar cómo pueden dar con estos escurridizos mamíferos marinos antes de que sea demasiado tarde.