Según la Revista Española de Enfermedades Digestivas, la alimentación es clave para evitar el meteorismo, nombre para llamar a las flatulencias incómodas que se quedan en el intestino y provocan dolor, así que creó una lista de las nueve comidas que nadie pensaría provocan gases:

1. Melocotones: Azúcar, fibra y pulpa. El gran enemigo del meteorismo. Y el melocotón los reúne todos.

2. Pan: El pan se somete a un proceso de fermentación y para conseguir que leude se le añade levadura. Este ingrediente produce muchos gases en el estomago.

3. Pasta: Todas las pastas son puros hidratos de carbono, formula que inflama el abdomen y lo llena de flatulencias..

4. Lácteos: Para los intolerantes, cualquier alimento que lleve lactosa es detonante de gases.

5. Manzana: Su piel, su pulpa fibrosa y los azúcares que contienen hacen de la manzana una granada de mano para tu intestino.

6. Pera: La pera, con más azúcares que la manzana, te lleva por el camino de la fermentación.

7. Granos de avena: La avena es muy saludable, pero para hacerla digestiva y que no empiece a librarse una batalla en tu interior, lo mejor es cocinarla.

8. Vino: Los cambios de ph que produce el alcohol, sumado a que la bebida deriva de un proceso de fermentación, hace que los que tienen el intestino más sensible a padecer flatulencias tengan que andarse con cuidado.

9. Chicles sin azúcar (con sorbitol): Los chicles sin azúcar llevan sorbitol, un edulcorante que es capaz de convertirte en una fábrica de gases y hasta de provocarte diarreas.

La Revista Española de Enfermedades Digestivas también explica que existen otras vías por las que el aire entra en el sistema digestivo:

“El aire que se traga es el principal origen del gas en el estómago (aerofagia) por comer deprisa, o en situaciones de estrés. La mayoría de este es eructado, y sólo una pequeña cantidad llega al intestino. La mayor parte del gas intestinal, procede de la fermentación de algunos alimentos que comemos a diario, como alimentos ricos en hidratos de carbono no absorbibles. Y por último, desde la sangre pueden pasar al intestino determinados gases (nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono)”.

(Martín Fernández/Redacción web)