Manifestantes en Barrio Sucre, San Cristóbal, exhibieron una "puputov" hace un par de días. (Foto: Carlos E. Ramírez)

Los riesgos a los que pueden someterse las personas que entren en contacto con las “bombas” de excremento son parecidos a los que se corren al ingresar al río Guaire. Las heridas abiertas en la piel aumentan las posibilidades de contraer una enfermedad si hay contacto con una “puputov”.

Los repliegues de los cuerpos de seguridad contra los manifestantes opositores ha llevado a algunos a inventar formas nuevas para hacer retroceder a los funcionarios. Sin embargo, el ataque con excrementos envasados para responder a la represión policial podría exponer tanto a funcionarios como a manifestantes a bacterias, infecciones y enfermedades gastrointestinales, que serán difíciles de tratar en medio de la crisis de salud que atraviesa el país, explicó el portal de El Estímulo.

En principio, el contacto directo con las “puputov” no debería suponer un riesgo particular, a menos que la persona tenga una herida en la piel o el material fecal toque alguna mucosa, explica Julio Castro, infectólogo del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela.

“Si hay heridas, puede haber contagio de hepatitis A o de infecciones intestinales. Si las heces caen en los ojos pueden producir conjuntivitis. El gran riesgo sería una infección aguda, que se ve en la piel entre 24 y 48 horas después del contacto”, explica el médico.

Jaime Torres, exdirector del IMT, advierte que el componente fundamental de los excrementos son bacterias, por lo que es imperativo que quienes toquen el material fecal eviten llevarse las manos a la boca, la nariz o los ojos.

Las “puputov” pueden asemejar a una bomba compuesta de pequeñas dosis del agua del Guaire a la que decenas de manifestantes se expusieron durante las protestas del 19 de abril. Así que los riesgos son parecidos.

“Una persona que tenga contacto con el material fecal se expone a enfermedades transmitidas por vía oral, como diarreas, enfermedades parasitarias, amibiasis, fiebre tifoidea, hepatitis A. Esto, si los excrementos provienen de una persona enferma. Y si quien entra en contacto tiene una herida abierta puede haber infección de la piel, infecciones severas, sepsis. Enfermedades que son potencialmente graves”, dice la infectóloga Ana Carvajal.

Desde el punto de vista médico, la idea de utilizar excremento pudiera no ser acertada. “Tenemos escasez de agua, por lo que no está asegurado que la persona va a poder lavarse inmediatamente y con abundante agua como es necesario. Además la escasez de antibióticos se ubica en 80% al menos, y no se consiguen los medicamentos que usualmente uno manda para estas exposiciones”, alerta Carvajal.

La recomendación de los expertos es lavarse lo más pronto posible con agua y jabón y repetirlo en la noche. Si al cabo de unas horas se notan enrojecimientos en la piel, consultar a un médico y evitar la automedicación.

La idea de las bombas de excrementos, que ya fue aplicada en protestas en Mérida y Carabobo, se diseminó de forma anónima a través de redes sociales en donde se pedía que se aplicara en todo el país este miércoles 10 de mayo, cuando la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), convocó a movilizaciones en cada estado.