Cuando pensamos en mamá, se nos viene a la mente esa supermujer que mantiene todo en orden, la que hace que la familia funcione y que se encarga de muchas cosas en el hogar, sin embargo, nos olvidamos de un detalle muy importante: ellas también se enferman.

Según el portal, Bebes y Más, cuando las mujeres se convierten en madres ocurre que, sin darse cuenta, se olvidan un poco de ellas mismas porque ya no se trata solo de su bienestar. Ahora además de todo lo que usualmente hacían, deben cuidar a unos pequeñitos que las necesitan y cuya vida literalmente depende de ellas.

A veces no se dan cuenta que pueden llegar al agotamiento extremo o que no notan (o no le dan importancia) a esos pequeños malestares que aparecen de vez en cuando. Sin querer, dejan su salud fuera de la lista de prioridades, pues tienen tantas cosas que hacer que hasta minimizamos lo que sienten.

No ignores los primeros síntomas

Pensar en ir al doctor porque se sienten mal les causa un poco de pereza. Sienten como si estuvieran siendo exageradas cuando “no es nada”. Pero muchas veces ese “no es nada” termina convirtiéndose en un “ya no lo soporto” o “tengo dos semanas con molestias“.

Es primordial prestar atención a los síntomas que se siente y no ignorar los dolores porque pueden empeorar. Visitar al médico con regularidad es un consejo que les ayudará. A veces las madres dejan pasar las molestias y creen que con los días y la automedicación el malestar se irá, pero en algunos casos no suele funcionar.

Es importante descansar y ponerle atención a lo que el cuerpo te quiere decir.

Mamá, descansa y pide ayuda

Entre todas las preocupaciones del día a día se olvidan de ellas y se sienten egoístas y culpables por pedir ayuda y quedarse acostada. Sienten como si de alguna manera estuviera abusando o abandonando a su familia.

“Mamá, si me estás leyendo: no seas como muchas que caemos en ese “no es nada”. Escucha a tu cuerpo. Si te sientes mal, ve al doctor. Si necesitas descansar, descansa. Si para poder descansar necesitas ayuda con tus hijos, pide ayuda. Se vale pedirla y eso no te hará menos madre ni te hará una holgazana. No se vale no pedir ayuda cuando la necesitamos. Una buena madre también se preocupa por ella misma.”, expresa la diseñadora y madre bloggera, Lucy Ortega, quien tiene un portal de salud y bienestar para la mujer.