¿Por qué nos dan esas irresistibles ganas de ir al baño cuando llegamos a casa?

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No es un tema muy elegante, pero ¿te ha pasado? Te vas a pasar unos ratos lejos del mundanal ruido y todo va más que bien, solo que pasan los días y tus visitas al baño no son muy, digamos, productivas.

Sin embargo, apenas vuelves a casa, te invade un sentimiento tan urgente que a duras penas tienes tiempo de tirar al suelo lo que venías cargando y correr en dirección al recinto más privado de tu hogar.

¿Por qué?

“Esta pregunta es relevante. La cuestión es cómo usar esta información que viene con la respuesta y eso es lo que aún estamos tratando de entender”, le dice a BBC Mundo Jack Gilbert, director del Centro del Microbioma de la Universidad de Chicago.

Gilbert es microbiólogo así que “gran parte parte de mi trabajo es lidiar con popó —yo estudio la bacteria en el popó de la gente— así que estoy inmunizado (contra la vergüenza de hablar de ello)”.

¿No es tan sencillo como que, al fin y al cabo, es tu baño, así que te sientes cómodo… es decir, que es algo emocional, sugiero?

“Pero qué es ‘emoción'”, cuestiona, empezando un viaje mental que no me esperaba, particularmente cuando el punto de partida era el inodoro.

Lo que siento… sentimientos, respondo.

¿Qué es eso?

Me puedo sentir avergonzada o temerosa, digo algo dubitativa, desconcertada y divertida.

Okay: el temor es la estimulación de la amígdala cerebral, que controla la agresión y la reacción de lucha o huida, así que hay una transformación química adentro de tu cuerpo para que respondas apropiadamente a un estímulo particular.

Así que el que ‘te dé miedo’ es un cambio químico; tú no estás sintiendo temor. No hay un fantasma, ni un ente invisible adentro de ti que está sintiendo miedo y dispara todos los cambios químicos en el cuerpo”, me explica.

BBC