¿Qué relación puede ver entre la disfunción olfativa con la demencia ligada a la edad?

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 Resultados demoledores 

Los sujetos estudiados pasaron por una primera prueba olfativa. El 78 por ciento identificó al menos cuatro de los cinco olores que se les presentaban, el 14 por ciento averiguó solo tres, y el cinco por ciento no pasó de dos. Un dos por ciento conoció uno, y un uno por ciento fue incapaz de decir a qué olía la muestra.

Cinco años después, se repitió el test. Casi todos los individuos que no habían podido identificar ni un solo aroma padecían demencia. Cerca del 80 por ciento de los que habían acertado uno o dos olores también habían caído en las garras de esta pérdida de la función cerebral que afecta la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el juicio y el comportamiento.

Según Jayant M. Pinto, otorrinolaringólogo, profesor de cirugía en la Universidad de Chicago y autor principal del estudio, “los resultados señalan que el olfato está muy ligado al estado de las funciones cerebrales y la salud. Creemos que la capacidad de oler –y el buen funcionamiento de los sentidos, en general– podría suponer un importante indicio del riesgo de desarrollar demencia. Nuestro test es muy sencillo, rápido y barato. Si entendemos los mecanismos que regulan esta relación entre olfato y demencia, podremos crear nuevos tratamientos y mejorar la prevención”.

En la investigación se usó un dispositivo con forma de rotulador que, en lugar de tinta, contiene un olor. Los sujetos del estudio tenían que identificar los aromas de uno en uno. ¿Cuáles eran? Menta, pescado, naranja, rosas y cuero. Este mismo aparato sirvió para un estudio hecho en 2014 que descubrió que la pérdida de olfato era un indicador fiable de tener un mayor riesgo de morir en los siguientes años.

Signo de deterioro

Martha K. McClintock, coautora del estudio y psicóloga en la Universidad de Chicago, ha estudiado durante años la influencia del olfato en la comunicación humana. McClintock explica que nuestro sistema olfativo cuenta con células que se autorregeneran. “Un deterioro en la capacidad de oler podría indicar que hay un descenso de la habilidad cerebral para reparar componentes que declinan con la edad, lo que llevaría a los cambios patológicos ligados a los diferentes tipos de demencia”.

Cabe recordar que los problemas de olfato son a menudo un indicio temprano de párkinson o alzhéimer, y que empeoran a medida que progresan estas dolencias. Todo indica que los mecanismos que permiten el buen funcionamiento del sentido del olfato guardan una estrecha relación con los que mantienen sano el cerebro. Desentrañarlos puede ayudar al desarrollo de nuevas terapias contra las enfermedades neurodegenerativas.